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	<title>Filosofía archivos - CIAG - Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica</title>
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	<title>Filosofía archivos - CIAG - Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica</title>
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		<title>Versos Dorados de Pitágoras</title>
		<link>https://ciag.es/versos-dorados-de-pitagoras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 May 2024 00:36:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estos Versos Dorados de Pitágoras fueron una compilación posterior de sus discípulos. Los antiguos los consideraban redactados por Lysis, discípulo directo de Pitágoras. 1.- Honra, en primer lugar, a los Dioses Inmortales como la Ley los ha establecido. 2.- Venera el Juramento y luego honra a los Héroes dignos de honor. 3.- Venera también a los ... <a title="Versos Dorados de Pitágoras" class="read-more" href="https://ciag.es/versos-dorados-de-pitagoras/" aria-label="Leer más sobre Versos Dorados de Pitágoras">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Estos Versos Dorados de Pitágoras fueron una compilación posterior de sus discípulos.<br />
Los antiguos los consideraban redactados por Lysis, discípulo directo de Pitágoras.</p>
<p>1.- Honra, en primer lugar, a los Dioses Inmortales como la Ley los ha establecido.</p>
<p>2.- Venera el Juramento y luego honra a los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A9roe" target="_blank" rel="noopener"><strong>Héroes</strong></a> dignos de honor.</p>
<p>3.- Venera también a los <a href="https://ciagweb.com/melquisedec-el-rey-del-mundo/" target="_blank" rel="noopener">Genios Terrestres</a>, realizando las cosas de la ley.</p>
<p>4.- Honra también a tus padres y a tus parientes muy próximos.</p>
<p>5.- Y entre los otros hombres, hazte amigo de aquel que sobresalga en virtud.</p>
<p>6.- Cede siempre a las dulces palabras, a los trabajos útiles.</p>
<p>7.- No sientas nunca odio por tu amigo a causa de una falta ligera.</p>
<p>8.- Por un lado has de saber que estas cosas son así y por otro acostúmbrate a dominar las siguientes:</p>
<p>9.- Primero la gula y el sueño, así como la sexualidad y la cólera.</p>
<p>10.- No cometas nunca ninguna acción vergonzosa, ni con alguien ni sólo; y más que nada respétate a ti mismo.</p>
<p>11.- Practica la justicia en actos y en palabras. Y no te acostumbres a comportarte sin <strong>reflexionar</strong> en la mínima de las cosas.</p>
<p>12.- Acuérdate de que todos los humanos están destinados a morir; y consigue saber, tanto adquirir como perder, los bienes de la fortuna.</p>
<p>13.- En lo referente a todos los dolores que padecen los mortales a causa de los Divinos Destinos, si recibes tu parte fatal, sopórtala y no te indignes.</p>
<p>14.- Conviene curarlos en la medida en que puedas. Pero piensa bien en esto: que el destino ahorra a las personas de bien la mayoría de estos males.</p>
<p>15.- Muchas palabras, viles y virtuosas, caen delante de los hombres; no te impresiones, y si ves que se dice algo falso, demuestra dulzura.</p>
<p>16.- Que nunca nadie, ni mediante sus palabras ni con sus actos, pueda jamás inducirte a proferir o a hacer lo que no sería útil para ti.</p>
<p>17.- Reflexiona antes de actuar para no hacer cosas insensatas, ya que es lo propio de un hombre débil el proferir o hacer locuras.</p>
<p>18.- No hagas nada de lo que puedas llegar a arrepentirte después.</p>
<p>19.- No hagas nada que ignores; pero aprende todo lo que te es necesario y así tendrás la vida más agradable.</p>
<p>20.- No debes descuidar la salud de tu cuerpo, concederle con medida la bebida, la comida y el ejercicio.</p>
<p>21.- Acostúmbrate a llevar un tipo de vida pura, sin debilidad; y evita hacer todo lo que atraiga la envidia.</p>
<p>22.- No hagas gastos inútiles como los que hacen los que ignoran la belleza. Tampoco seas avaro: la medida justa es siempre excelente.</p>
<p>23.- No emprendas nunca algo que pueda perjudicarte y reflexiona antes de actuar.</p>
<p>24.- No acojas el sueño bajo la dulzura de tus ojos, antes de haber examinado todas tus acciones del día.</p>
<p>25.- ¿En qué he cometido un error? ¿Qué he hecho? ¿Qué he omitido de lo que debía hacer?</p>
<p>26.- Empieza por la primera y recuérdate de todas. Y luego, si ves que has cometido errores, censúrate; pero si has actuado bien, alégrate.</p>
<p>27.- Esfuérzate en poner estos preceptos en práctica, medítalos, debes amarlos y te guiarán hacia la virtud Divina.</p>
<p>28.- Lo afirmo, por aquel que ha transmitido a nuestra <strong>Alma</strong> el Cuaternario, fuente de la Eterna <strong>Naturaleza</strong>.</p>
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		<item>
		<title>Enseñanzas  Orientales</title>
		<link>https://ciag.es/ensenanzas-orientales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2023 16:50:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>                                              Enseñanzas Orientales Narraciones del libro El Blanco Invisible, de Pascual Faulliot. &#160; Una enseñanza acelerada «-¿Cuántos años me costará llegara ser Maestro si trabajo duro? -insistió el joven. -El resto de su ... <a title="Enseñanzas  Orientales" class="read-more" href="https://ciag.es/ensenanzas-orientales/" aria-label="Leer más sobre Enseñanzas  Orientales">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1><strong>                                              Enseñanzas Orientales</strong></h1>
<p><u>Narraciones del libro <em>El Blanco Invisible</em>, de Pascual Faulliot. </u></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong><u>Una enseñanza acelerada</u></strong></h2>
<p>«-¿Cuántos años me costará llegara ser Maestro si trabajo duro? -insistió el joven.</p>
<p>-El resto de su vida -respondió Banzo.</p>
<p>-No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?</p>
<p>-¡Oh! Tal vez diez años.</p>
<p>-Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo, pronto tendré que cuidar de él. ¿Cuántos años hay que contar si trabajo más intensamente?</p>
<p>-¡Oh! Tal vez treinta años.</p>
<p>-¡Usted se burla de mí! Antes diez, ahora treinta. ¡Créame, haré todo lo que haya que hacer para dominar este arte en el menor tiempo posible!</p>
<p>-¡Bien, en este caso, se tendrá que quedar usted sesenta años conmigo! Un hombre que quiere obtener resultados tan deprisa, no avanza rápidamente, -explicó Banzo.»</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong><u>Las puertas del paraíso</u></strong></h2>
<p>Un samurai se presentó delante del Maestro Zen Hakuin y le preguntó:</p>
<p>-¿Existen realmente el infierno y el paraíso?</p>
<p>-¿Quién eres tú? -preguntó el Maestro.</p>
<p>-Soy el samurai&#8230;</p>
<p>-¡Tú, un guerrero! -exclamó Hakuin-. Pero mírate bien. ¿Qué señor va a querer tenerte a su servicio? Pareces un mendigo.</p>
<p>La cólera se apoderó del samurai. Aferró su sable y lo desenvainó. Hakuin continuó: -¡Ah, incluso tienes un sable! Pero seguramente eres demasiado torpe para cortarme la cabeza.</p>
<p>Fuera de sí, el samuai levantó su sable dispuesto a golpear al Maestro. En ese momento, éste le dijo:</p>
<p>-Aquí se abren las puertas del infierno.</p>
<p>Sorprendido por la seguridad tranquila del monje, el samurai envainó el sable y se inclinó respetuosamente.</p>
<p>&#8211; ¡Aquí se abren las puertas del paraíso!</p>
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			</item>
		<item>
		<title>El Instituto Pitagórico</title>
		<link>https://ciag.es/el-instituto-pitagorico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2023 16:49:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>                                          El Instituto Pitagórico Desde el primer instante en que las esencias de la humanidad entraron en los ciclos de retornos y recurrencias, de pérdida de sus facultades internas y desligamiento de la Mónada; desde ... <a title="El Instituto Pitagórico" class="read-more" href="https://ciag.es/el-instituto-pitagorico/" aria-label="Leer más sobre El Instituto Pitagórico">Read more</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1><strong>                                          El Instituto Pitagórico</strong></h1>
<p>Desde el primer instante en que las esencias de la humanidad entraron en los ciclos de retornos y recurrencias, de pérdida de sus facultades internas y desligamiento de la Mónada; desde el primer momento en que cada esencia anhela recuperar su divinidad perdida, la cantidad de peligros, por dentro y por fuera, que acechan para que este derecho no se ejerza, es casi interminable.</p>
<p>Los enemigos del Eterno son numerosos y todo aquel que intente aliviar el corazón de aquellos que anhelen el camino de regreso hacia el Ser mostrándolo con las claves de la Gnosis, que sepa que sus enemigos: internos y externos, se multiplicarán y harán todo lo posible por oponerse.</p>
<p>O, si no, reflexionemos, que hubiese sido de la humanidad si se hubiesen salvado de la quema los conocimientos guardados en la Biblioteca de Alejandría; que hubiese sido de la humanidad si los grandes Maestros, filósofos, alquimistas, poetas, políticos que intentando mejorar este mundo a través de la práctica del conocimiento y ya en sus mejores momentos, en los más álgidos, no hubiesen sido muertos por la mano asesina.</p>
<p>En esta recopilación vamos a mostrar una de las grandes labores que realizó un gran maestro: Pitágoras; que como tantos otros acabó su vida por causa de la envidia, la intolerancia y lo peor que le puede ocurrir al ser humano: la ignorancia.</p>
<p>Pitágoras soñaba con depositar en el espíritu humano los principios de una religión científica, siendo un transmisor de la sabiduría oriental.</p>
<p>En la ciudad de Krotón se fundó la Escuela Pitagórica. Su objeto era además de enseñar la doctrina esotérica a un círculo de discípulos escogidos, aplicar sus principios a la educación de la juventud y a la vida del Estado. Queriendo así transformar poco apoco la organización política de las ciudades.</p>
<p>Entre hombres y mujeres se contaban alrededor de 600 discípulos. Todos ellos formaban parte de las enseñanzas, pero cada uno de acuerdo a su sexo. Los hombres se reunían en el Templo de Apolo y las mujeres en el de Juno.</p>
<p>Practicaban la vida en común, en un edificio construido a propósito por los mismos crotonianos, que lo cedieron a Pitágoras. En el acceso al mismo se leía una inscripción bajo la estatua de Hermes que decía:</p>
<p><strong><em>«Eskato Bebeloi»</em></strong> (¡Atrás los profanos!).</p>
<p>Sus enseñanzas eran transmitidas oralmente de Maestro a discípulo; no existe nada escrito sobre ellas.</p>
<p>Pero. ¿Cómo fue posible que Pitágoras pudiese fundar con financiación pública y privada tan magno instituto?</p>
<p>Los jóvenes de Krotón veían en Pitágoras la reencarnación de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Apolo">Apolo</a> Hiperbóreo y se sentían cautivados, por ello el Senado de Krotón o «Consejo de los mil» se inquietó a causa de este ascendiente. Conminó a Pitágoras a que compareciese ante él y diese cuenta de su conducta y de los medios que empleaba para dominar los espíritus. Ello fue para él ocasión de desarrollar sus ideas sobre educación, y para demostrar que, lejos de amenazar a la constitución dórica de Krotón, no haría sino robustecerla. Cuando hubo ganado a su causa a los ciudadanos más ricos y a la mayoría del Senado, les propuso la creación de un instituto para él y para sus discípulos. Esta cofradía de iniciados laicos practicaría la vida en común, en un edificio construido a propósito, pero sin separarse de la vida civil. Aquellos de entre ellos que merecían ya el nombre de maestros, podrían enseñar las ciencias físicas, químicas y religiosas.</p>
<p>En cuanto a los jóvenes, serian admitidos a las lecciones de los maestros y a diversos grados de iniciación, según su inteligencia y su buena voluntad, bajo la vigilancia del jefe de la Orden.</p>
<p>Debían someterse a las reglas de la vida en común y pasar todo el día en el instituto, bajo la vigilancia de los maestros. Los que quisieran entrar decididamente en la orden, abandonarían su fortuna a un curador, con libertad de recuperarla cuando les pluguiese. Habría en el instituto una sección para las mujeres, con iniciación paralela, pero diferente y adaptada a los deberes de su sexo.</p>
<p>Aceptaron los crotonianos dicho instituto, lo llamaron el «Templo de las Musas», llegando a ser a un tiempo colegio educativo, academia de ciencias y una pequeña ciudad modelo, bajo la dirección de un gran iniciado. Y era mediante las ciencias y las artes reunidas, como se llegaba, poco a poco. a la ciencia de las ciencias, a la armonía mágica del alma y del intelecto con el Universo, que los pitagóricos consideraban como el Arcano de la filosofía y de la religión. La escuela pitagórica tiene para nosotros un interés supremo, pues fue la más notable tentativa de iniciación laica de su fecha, síntesis anticipada del helenismo y del cristianismo, injertó el fruto de la ciencia en el árbol de la vida de una forma ejemplar.</p>
<h2><strong>LA PRUEBA</strong></h2>
<p>El instituto estaba ubicado en lo alto de una colina. Disponía de grandes pórticos, hermosos jardines y un gimnasio.</p>
<p>Pitágoras era muy exigente para la admisión de novicios. Decía <strong><em>«que no todas las maderas eran buenas para tallar un Mercurio»</em></strong>. Los jóvenes debían sufrir un tiempo necesario de prueba o ensayo. Presentados por sus padres o por sus maestros, se les permitía primeramente entrar en el gimnasio pitagórico, donde los novicios se entregaban a los juegos propios de su edad. Entonces se percataban de que no había allí gritos violentos, ni grupos escandalosos, ni vana exhibición de fuerza; sino grupos de jóvenes afables y distinguidos que les invitaban graciosamente a tomar parte en su conversación como si fuese uno de ellos. Se ejercitaban en la carrera y en el lanzamiento de jabalina y disco. También practicaban combates simulados en forma de danzas dóricas sin existir la lucha cuerpo a cuerpo por no desarrollar el orgullo y el odio, a favor de la fuerza y la agilidad.</p>
<p>Abriéndose así a los futuros adeptos les estimulaban a manifestar sus opiniones y que estos les contradijeran de una forma libre. Así animado el aspirante ingenuo mostraba pronto, sin engaño, su verdadera naturaleza. Y al verse escuchado y admirado charlaba y se manifestaba a su gusto. Pero durante este tiempo los maestros le observaban de cerca sin reprenderle jamás, Pitágoras mismo llegaba de improviso para estudiar sus gestos y sus palabras. Daba una importancia especial, y por ello observaba con el mayor cuidado el porte y risa de los jóvenes. La risa, decía, manifiesta el carácter de un modo indudable y no hay disimulo que pueda embellecer la risa de un perverso.</p>
<p>Mediante estas observaciones hacíase el Maestro una idea precisa de sus futuros discípulos. Al cabo de unos meses llegaban las pruebas decisivas. Eran una imitación de las iniciaciones egipcias pero adaptadas a la naturaleza griega. Luego se hacia pasar la noche al aspirante en una caverna cercana donde se decía que había monstruos y apariciones. Los que no pasaban estas pruebas eran despedidos.</p>
<p>Seguidamente, sin ningún tipo de preparación, se encerraba un buen día al aspirante en una celda triste y desnuda. Se le daba una pizarra y se le ordenaba secamente que explicase el sentido de uno de los símbolos pitagóricos, por ejemplo: <strong><em>«¿qué significa el triángulo inscrito en el círculo?»</em></strong>, o bien: <strong><em>«¿Por qué el dodecaedro comprendido en la esfera es la cifra del Universo?»</em></strong>. Pasaban así 12 horas con el problema, un vaso de agua y un pan seco. Luego era conducido a una sala ante los novicios reunidos. Y estos tenían orden de burlarse sin piedad del desdichado. Siendo atentamente observado en sus reacciones por Pitágoras. Si se controlaba pasaba al,</p>
<h2><strong>PRIMER GRADO.  PREPARACIÓN</strong>:</h2>
<p>El noviciado, llamado «preparación» (paraskeié), duraba dos años por lo menos y podía prolongarse hasta cinco. Los novicios, en calidad de oyentes, estaban sometidos durante las lecciones que recibían a la regla absoluta del silencio. No tenían derecho ni de hacer una objeción a sus maestros, ni de discutir sus enseñanzas. Debían recibirlas con respeto y luego meditarlas largamente ellos mismos. Para infundirles esta regla les mostraban una estatua de mujer envuelta en un largo velo, con un dedo puesto en la boca: «La Musa del silencio».</p>
<p>Quería despertar así la intuición en los jóvenes. Basando sus enseñanzas en esta etapa en los sentimientos naturales, los primeros deberes del hombre a su entrada en la vida, mostrando sus relaciones con las leyes universales. Inculcaba el amor hacia sus padres y engrandecía este sentimiento asimilando la idea de Padre a la del Padre Interno, y el de la Madre a la de la Madre Divina Kundalini. Se estimulaba a los novicios a agruparse por parejas de acuerdo con sus afinidades. El más joven debía buscar en el de más edad las virtudes que él mismo perseguía.</p>
<p>La enseñanza moral buscaba desarrollar en el novicio la individualidad, preparándolo para las enseñanzas filosóficas. Se les relacionaba los deberes sociales con las harmonías del Kosmos haciendo presentir la ley de las analogías y de las concordancias universales. En esta ley reside el principio de los Misterios de la doctrina oculta de toda filosofía. El Espíritu del alumno se habituaba de este modo a encontrar la huella de un orden invisible por sobre la realidad visible. Tolerancia hacia todos los cultos; unidad de los pueblos en la Humanidad; unidad de las religiones en la ciencia esotérica. Se le preparaba en la comprensión de una jerarquía de seres superiores que eran sus guías y sus protectores. Sirviendo de intermediarios entre el hombre y la Divinidad; que gracias a ellos podía alcanzar, por grados, el acercarse a ellas, practicando las virtudes heroicas y Divinas. Naciendo en ellos la inquietud de comunicarse con los Maestros inefables.</p>
<p>Se le hacia entender que todos los dioses de los misterios antiguos formaban un solo concepto universal. Dejándole entrever esta verdad a través de lo que se le decía sobre el poder de la Música y el Número. Pues los números contenían el secreto de las cosas y Dios era la armonía universal. Explicando fundamentalmente la Ley del Tres y la Ley del Siete: la creación con las tres fuerzas del Universo y la ordenación de la misma desde la vida espiritual a la material, desde lo más grande a lo más pequeño. Buscando esa armonía universal en sí mismo para acordar el Alma y hacerla vibrar hasta el soplo de la verdad. Junto a la purificación del alma se correspondía la del cuerpo, mediante la higiene y en virtud de una disciplina severa de las costumbres. Vencer las pasiones era el primer deber de la iniciación.</p>
<p>La jornada pitagórica comenzaba con un himno a Apolo a la salida del Sol, ejecutando al mismo tiempo una danza dórica de carácter masculino y sagrado. Luego, las abluciones de rigor, y tras ellas un paseo al templo guardando silencio. Así se recogían internamente y se preparaban la lección de la mañana que se realizaba en el bosque sagrado. A mediodía se hacia una plegaria a los héroes y a los genios benéficos. La comida se componía básicamente de pan, miel y aceitunas. La tarde se consagraba a los ejercicios gimnásticos; luego venia el estudio y la meditación sobre la lección de la mañana. Tras ponerse el Sol se hacia una plegaria en común, se cantaba un himno a los dioses cosmogónicos: Júpiter, Minerva y Diana. Acababa la jornada con la cena, donde el más joven daba una lectura y era comentada por el de más edad.</p>
<p>Así transcurría la jornada Pitagórica durante el año. En la celebración de los Misterios de Ceres se reunían novicios e iniciados de todos los grados.</p>
<p>Cuando un novicio salía voluntariamente del instituto para volver a la vida vulgar, o cuando un discípulo había traicionado uno de los secretos de la doctrina, lo que no sucedió sino una vez, los iniciados le erigían una tumba en el recinto consagrado, cual si estuviese muerto. El Maestro decía: «Está más muerto que los muertos, puesto que vuelve a la vida mala. Su cuerpo se pasea entre los vivos, pero su Alma muerta está: llorémosla». Y esta tumba erigida a un vivo le perseguía como su propio fantasma y como un augurio siniestro.</p>
<h2><strong>SEGUNDO GRADO.  PURIFICACIÓN</strong>:</h2>
<p>En un gran día Pitágoras mismo recibía al novicio en su mansión y le aceptaba solemnemente entre el número de sus discípulos. Manteniendo relaciones continuas y directas con el Maestro. Comenzaba así la verdadera iniciación, de ahí el nombre de «esotéricos» (los de dentro).</p>
<p>Se le introducía en una exposición completa y razonada de la doctrina oculta, desde su principio contenido en la ciencia misteriosa de los números.</p>
<p>Las cifras, las letras, las figuras geométricas o representaciones humanas solo eran comprendidas por el iniciado. Se le daba a conocer después del juramento de silencio. Pitágoras formuló esta ciencia en un libro escrito de su propia mano llamado Hieros Logos, la palabra sagrada. Este libro no ha llegado hasta nosotros; pero los giros de los pitagóricos posteriores, Filolao, Archita e Hierokles, los Diálogos de Platón, los tratados de Aristóteles, de Porfirio y de Jámblico dan a conocer sus principios. Y solo se puede comprender su sentido y alcance en virtud de la comparación de todas las doctrinas esotéricas del Oriente.</p>
<p>Pitágoras llamaba a sus discípulos matemáticos porque su enseñanza superior empezaba por la doctrina de los números. Una matemática sagrada, más trascendente y más viva que la matemática profana. El Número no era considerado como una cantidad abstracta, sino como una fuerza viva, una expresión de las facultades divinas entre los mundos y el hombre, el macrocosmos y el microcosmos.</p>
<p>Para llegar a la posesión interna de la Verdad se precisaban y se precisan años de ejercicio, uniendo inteligencia y voluntad. Pitágoras instruía a los iniciados en el Templo de las Musas, exclusivamente dedicado a la enseñanza de los discípulos de segundo grado. En el interior de este templo circular se encontraban las nueve Musas, en mármol. De pie, en el centro, velaba Hesta envuelta en un velo, solemne y misteriosa. Con su mano derecha protegía la llama del hogar, con su mano izquierda mostraba el cielo. Entre los griegos, como entre los romanos, Hestia o Vesta era la guardiana del principio divino presente en toda cosa. Conciencia del fuego sagrado, Hestia tenia su altar en el templo de Delfos y en el Pritaneo de Atenas, lo mismo que en el más modesto hogar. En el santuario de Pitágoras simbolizaba la Ciencia Divina y central de la Teogonía. Alrededor de ella, las Musas llevaban, además de sus nombres tradicionales y mitológicos, el nombre de las ciencias ocultas y de las artes sagradas de las que tenían la custodia. Ourania tenía la astronomía y la astrología. Polimnia, la ciencia de las Almas en la otra vida y el arte de la adivinación. Melpómene, con su máscara trágica, la ciencia de la vida y de la muerte, de las transformaciones y de los renacimientos. Estas tres Musas superiores constituían juntamente la cosmogonía o física celeste. Kalliope, Kleio y Euterpe, presidían la ciencia del hombre o psicología, con sus artes correspondientes: medicina, magia y moral. El último grupo: Terpsichora, Erato y Talía, comprendían la física terrestre, la ciencia de los elementos, de las piedras, de las plantas y de los animales.</p>
<p>Tras haber conducido a sus discípulos por este pequeño santuario, Pitágoras abría el libro del Verbo y empezaba sus enseñanzas esotéricas.</p>
<p>«Estas Musas -decía- no son sino las efigies terrestres de potencias Divinas de las que vosotros mismos vais a contemplar la inmaterial y sublime belleza. Y así como ellas miran el fuego de Hestia, del que emanan y el cual les da movimiento, ritmo y harmonía, así vosotros os debéis hundir en el Fuego central del universo, en el Espíritu Divino, con objeto de extenderos con él en las manifestaciones visibles». Entonces, Pitágoras elevaba a sus discípulos hasta el mundo de las formas y de las realidades; borraba el tiempo y el espacio y les hacia ascender con él a «La Gran Mónada», a la esencia del Ser supremo, sacándolos a la cuarta vertical, el astral.</p>
<p>Pitágoras le llamaba el Uno, primer compuesto de la armonía. Fuego macho (mejor andrógino) que atraviesa todo, Espíritu que se mueve por sí mismo, el indivisible y el gran No-Manifestado, del cual los mundos efímeros manifiestan el pensamiento creador. En él están contenidos la esencia, la medida y la inteligencia.</p>
<p>En las matemáticas trascendentales se demuestra algebraicamente que cero multiplicado por el infinito es igual a Uno. Cero, el orden de las ideas absolutas significa el Ser indeterminado. El infinito, lo Eterno, en el lenguaje de los templos, se marcaba mediante un círculo o por una serpiente que se mordía la cola, lo que significaba el Infinito moviéndose él mismo. Luego, desde el momento en que el Infinito se determina, produce todos los números que contiene en su gran unidad, y que gobierna en una armonía perfecta. Tal es el sentido trascendente del primer problema de la Teogonía pitagórica: la razón que hace que la gran Mónada (el Absoluto) contenga a todas las pequeñas y que todos los números broten de la gran unidad en movimiento.</p>
<p>Añadía que la obra de la iniciación consistía en acercarse al gran Ser pareciéndosele, volviéndose tan perfecto como era posible, dominando las cosas mediante la inteligencia, volviéndose como él «activo» y no «pasivo» como ellas. «Vuestro propio Ser, vuestra Alma, ¿no es un microcosmos, un pequeño Universo? Pero está llena de tempestades y discordias (agregados psicológicos). Pues bien, se trata de realizar en ella la unidad y la armonía. Entonces, tan sólo entonces, Dios (el intimo) descenderá a vuestra conciencia; entonces participareis de su poder y haréis de vuestra voluntad la piedra del hogar, el altar de Hestia, ¡el trono de Júpiter!</p>
<p>Dios, la sustancia indivisible, tiene, pues, por numero la Unidad que contiene al Infinito. Por nombre, el de Padre, el de Creador o Eterno-Masculino. Por signo, el Fuego vivo, símbolo del Espíritu, esencia de Todo. He aquí el principio de los principios.</p>
<p>Desde el momento en que Dios se manifiesta es doble: principio masculino activo, animador y principio femenino pasivo o materia plástica animada. La Díada representaba pues, la unión del Eterno-Masculino y del Eterno-Femenino en Dios, Orfeus decía poéticamente: <strong><em>«Júpiter es el esposo y la esposa divina».</em></strong></p>
<p>Y esta Naturaleza viva, eterna, esta gran Esposa de Dios, no es solamente la naturaleza terrestre, sino la Naturaleza Celeste invisible a nuestros ojos de carne. El Alma del mundo, la Luz primordial, sucesivamente Maia, Isis o Cibeles, que vibrando la primera bajo el impulso Divino contiene las esencias de todos los Seres. En la humanidad la Mujer representa a la Naturaleza, y la imagen perfecta de Dios no es el Hombre sólo, sino el Hombre y la Mujer. Por ello esa través del amor donde el Eterno-Masculino y el Eterno-Femenino gozan de una unión perfecta en el seno de Dios. Y aquí de una forma muy oculta se deje entrever el conocimiento del Gran Arcano A.Z.F.</p>
<p><strong><em>«Honor, pues, a la Mujer, en la Tierra y en el Cielo -decía Pitágoras con todos los iniciados antiguos-; ella nos hace comprender a esta gran Mujer de la Naturaleza. Que ella sea la imagen santificada, y que ella nos ayude a ascender, por grados, hasta la gran Alma del Mundo, que da a luz, conserva y remueve hasta a la Divina Cibeles, que arrastra al pueblo de las Almas en su manto de luz».</em></strong></p>
<p>El mundo real es triple. Pues así como el hombre se compone de tres elementos distintos, pero fundidos unos en otros: el cuerpo, el Alma y el Espíritu, así el universo está dividido en tres esferas concéntricas: el mundo natural, el mundo humano y el mundo Divino. La Triada o «ley de lo ternario» es, pues, la ley constitutiva de las cosas y la verdadera llave de la vida. Pues se encuentra en todos los grados de la escala de la vida, desde la constitución de la célula orgánica, a través de la constitución fisiológica del cuerpo animal, el funcionamiento del sistema sanguíneo y del sistema cerebroespinal, hasta la constitución hiperfísica del hombre, a la del universo y de Dios mismo. Por ello, abre como por encanto al maravillado Espíritu la estructura interna del universo, mostrando las correspondencias infinitas del macrocosmos y del microcosmos.</p>
<p>Enseñaba Pitágoras que el Espíritu del hombre o intelecto ha recibido de Dios su naturaleza inmortal, invisible y absolutamente activa. Pues el Espíritu es lo que se mueve por sí mismo. Llamaba al cuerpo su parte mortal, divisible y pasiva. Lo que llamamos «Alma» (conciencia, esencia) está estrechamente unido al Espíritu, pero formado de un tercer elemento intermedio que proviene del «fluido cósmico». Tal como nos indica el V.M. Samael Aun Weor, nuestra esencia es una fracción de Alma proveniente de la sexta dimensión del universo.</p>
<p>En cuanto a los números en cada uno de ellos definía un principio, una ley, una fuerza activa del universo. Pero decía que los principios esenciales están contenidos en los cuatro primeros números, puesto que sumándolos o multiplicándolos se hallan todos los demás. Asimismo, la variedad infinita de los seres que componen el universo es producida por las combinaciones de las tres fuerzas primordiales: materia, Alma y Espíritu. Atribuía gran importancia al número siete y al número diez. Siete, como compuesto de tres y de cuatro, significa la unión del hombre y la Divinidad. Es la cifra de los adeptos, de los grandes iniciados, de la organización del Universo: siete días de la semana, siete notas musicales, etc. El número diez, formado por la adición de los cuatro primeros es el número perfecto por excelencia, puesto que representa todos los principios de la divinidad evolucionando y reunidos en una nueva unidad.</p>
<h2><strong>TERCER GRADO.- PERFECCIÓN: Cosmología y psicología. La evolución del Alma</strong>.</h2>
<p>Los discípulos habían recibido del Maestro los principios de la ciencia. Esta primera iniciación les despertaba los ojos del Espíritu. Pero, la ciencia de los números no era sino el preámbulo de la gran iniciación. Armado de estos principios, tratábase ahora de descender de las alturas de lo Absoluto a las profundidades de la Naturaleza con objeto de captar en ella el pensamiento Divino en la formación de las cosas y en la evolución del Alma a través de los mundos. La cosmogonía y la psicología esotéricas tocan a los más grandes misterios de la vida, a secretos peligrosos y celosamente guardados, de las ciencias y de las artes ocultas. Por ello Pitágoras gustaba de dar esas lecciones lejos del oído profano, por la noche, al borde del mar, en las terrazas del templo de Ceres y bajo la luz del Cosmos estrellado. Las mujeres iniciadas asistían a estas reuniones nocturnas. Algunas veces sacerdotes o sacerdotisas llegados de Delfos o de Eleusis venían a confirmar las enseñanzas del Maestro mediante el relato de sus experiencias, o mediante el sueño clarividente, que es lo mismo que decir: mediante la experiencia directa de la realidad en el mundo Astral.</p>
<p>La evolución material y espiritual del mundo, son dos movimientos inversos, pero paralelos y concordantes en toda la escala del Ser. Uno de ellos no se explica sino mediante el otro y, vistos juntamente, explican el mundo. La evolución material representa la manifestación de Dios en la materia mediante el Alma del mundo que la trabaja. La evolución espiritual representa la elaboración de la conciencia en las mónadas individuales y sus tentativas para alcanzar, a través de los ciclos de las vidas, el Espíritu Divino que en ellas emanan. Ver el universo desde el punto de vista físico o desde el punto de vista espiritual, no es considerar un objeto diferente, si no mirar al mundo por dos polos opuestos.</p>
<p>Así al menos procedía Pitágoras, que consideraba el Universo como un Ser vivo animado de una gran Alma penetrado por una gran inteligencia. La segunda parte de su enseñanza empezaba, pues, por la cosmogonía.</p>
<p>De limitarse a las divisiones del cielo que encontramos en los fragmentos esotéricos de los pitagóricos, esta astronomía sería semejante a la astronomía de Ptolomeo: la Tierra inmóvil y el Sol girando en derredor, con los planetas y el cielo entero. Pero el principio mismo de esta astronomía nos advierte que es puramente simbólica. En el centro de su Universo, Pitágoras coloca el Fuego (del cual el Sol no es sino un reflejo). Ahora bien, en todo el esoterismo del oriente, el Fuego es el signo representativo del Espíritu, de la Conciencia Divina Universal. La región sublunar, designa la esfera en que se ejerce la atracción terrestre y la llamada «el círculo de las generaciones». Los iniciados entendían con esto que la Tierra es para nosotros la región de la vida corporal. En ella se hacen todas las operaciones de la encarnación y desencarnación de las Almas. La esfera de los seis planetas y del Sol, responden a categorías ascendentes de los Espíritus. El Olimpos, concebido como una esfera rodante, es llamado «el cielo de los fijos», porque es asimilado a la esfera de las Almas perfectas, que no están sujetas a los ciclos de los retornos.</p>
<p>Los antiguos iniciados y especialmente Pitágoras, tenían acerca del universo físico nociones mucho más exactas de lo que parece; como Aristarchos de Samos que fue acusado de impiedad al afirmar que la Tierra, además de girar sobre sí misma tenía la osadía de hacerlo también en torno al Sol. A sus discípulos de tercer grado, Pitágoras enseñaba el doble movimiento de la Tierra. Sin tener las medidas exactas de la ciencia moderna, sabía, como los profetas de Memfis, que los planetas, salidos del Sol, giraban en torno a él; que las estrellas son otros tantos sistemas solares gobernados por las mismas leyes que el nuestro, y cada uno de los cuales tiene su rango en el inmenso universo. Sabía también que cada mundo solar forma un pequeño universo, que tiene su correspondiente en el mundo Espiritual y su cielo propio. Los planetas sirven para determinar en él la escala. Pero estas nociones, que hubieran trastornado la mitología popular y que la masa hubiera tratado de sacrilegios, no eran jamás confiadas a la letra vulgar. No eran enseñadas sino bajo el manto del Amor secreto.</p>
<p>El Universo visible, decía Pitágoras, el cielo con todas sus estrellas, no es sino una forma pasajera del Alma del mundo, de la gran Maia, que encuentra la materia desparramada en los espacios infinitos para luego disolverla y regarla en forma de fluido cósmico imponderable. Cada torbellino solar posee una parcela de este Alma universal, que evoluciona en su seno durante millones de siglos con una fuerza de impulsión y una medida especial. En cuanto a las potencias, los reinos, las especies y las Almas vivas aparecen sucesivamente en los astros de este pequeño mundo, de Dios vienen, del Padre descienden; es decir, que emanan de un orden Espiritual inmutable y superior.</p>
<p>Los «cuatro elementos», de que están formados los astros y todos los seres, designan cuatro estados graduados de la materia. El primero, a causa de ser el más denso y el más grosero, es el más refractario al Espíritu; el último, el más refinado, siente una gran afinidad hacia él. La tierra representa el estado sólido; el agua, el estado líquido; el aire, el estado gaseoso; el fuego, el estado imponderable. Existe un quinto elemento que representa un estado de la materia tan sutil y vivaz, que ya no es atómico y está dotado de penetración universal. Es el fluido cósmico originario, la luz astral o el Alma del mundo: «el Akash».</p>
<p>Pitágoras, instruido en los templos de Egipto, tenía nociones precisas acerca de las grandes revoluciones del globo. La doctrina hindú y egipcia, conocía la existencia del antiguo continente que había producido la raza roja y una potente civilización llamada Atlántida por los griegos. Esta doctrina atribuía la emergencia y la inmersión alternativas de los continentes a oscilaciones de los polos, y admitía que la Humanidad había sufrido asimismo cuatro diluvios. Cada ciclo antediluviano trajo el predominio de una raza.</p>
<p>La cosmogonía del mundo invisible, decía Pitágoras nos ha conducido a la historia de la Tierra, y este es el misterio del Alma humana. Una vez su conciencia despierta, el Alma es para ella misma el más sorprendente de los espectáculos. Pero esta conciencia misma no es sino la superficie iluminada de su Ser, en el que sospecha abismos oscuros e insondables. En su desconocida profundidad, la Divina Psiché contempla con ojos fascinados todas las vidas y todos los mundos: el pasado, el presente y el futuro que une la Eternidad.</p>
<p><strong><em>«Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y los Dioses que en él hay».</em></strong></p>
<p>Tras la evolución de la Tierra refería las evoluciones del Alma a través de los mundos. Fuera de la iniciación, esta doctrina es conocida con el nombre de «transmigración de las Almas».</p>
<p>Según la tradición esotérica de la India y de Egipto, los individuos que componen la humanidad actual empezaron su existencia humana en otras dimensiones, mucho menos densa que el plano físico. El cuerpo del hombre era entonces casi vaporoso; sus encarnaciones ligeras y fáciles. Sus facultades de percepción Espiritual directa, muy potentes sin duda y muy sutiles, en esta primera fase humana; la razón y la inteligencia, por el contrario, en estado embrionario. En este estado semi-corporal, semi-espiritual, el hombre veía a los Dioses, todo era esplendor y encanto para sus ojos, música para sus oídos. Oía hasta la armonía de las esferas. A medida que la Tierra se materializaba y con la rebelión angélica, el hombre fue perdiendo sus facultades internas cayendo cada vez más en el grosero materialismo. Pero el hombre puede ascender penosamente los círculos, mediante una serie de nuevas existencias y recobrar sus sentidos espirituales. El hombre adquiere mediante su acción la conciencia y la posesión de lo divino. Solamente entonces tórnase «hijo de Dios». Y los que en la Tierra han llevado este nombre han debido, antes de aparecer entre nosotros, bajar y subir la espantosa espiral. Aquí está encerrado el misterio de Psiché.</p>
<p>¡Hombre!, ¡Mujer!, lo que se agita en ti, lo que llamas tú Alma, es un doble etéreo del cuerpo que encierra en sí un Espíritu inmortal. Es Espíritu de construye y se teje mediante su actividad propia; pensamientos, sentimientos y acción. Pitágoras le llama «la carne sutil del Alma» porque está destinado a elevarla de la Tierra tras la muerte: «Este cuerpo Espiritual es el órgano del Espíritu, su envoltura sensitiva, su instrumento volitivo, y sirve para animar al cuerpo, que sin él permanecería inerte. En las apariciones de los moribundos o de los muertos este doble se hace visible. La sutilidad, la paciencia, la perfección del cuerpo Espiritual, varían según la calidad del Espíritu que encierra, y hay entre la sustancia de las Almas tejidas en la luz Astral, matices muy numerosos. Este cuerpo Astral no es inmortal como la Mónada que lo contiene, cambia, se purifica según los medios que atraviesa. El Espíritu le moldea, le transforma a su imagen, pero no le abandona jamás, y si se despoja de él poco a poco es para revestirse de sustancias más etéreas.</p>
<p>¿Cuál es, pues, la meta final del hombre y de la Humanidad, según la doctrina esotérica? Tras muchas vidas, muertes y renacimientos, de calmas y de despertares dolorosos terminarán los trabajos de Psiché; cuando el Alma haya vencido definitivamente a la materia; cuando, desarrollando todas las facultades Espirituales, haya encontrado en sí misma el principio y el fin de toda cosa, entonces, no siendo ya necesaria la encarnación se fundirá con la Mónada. El Alma, vuelta Espíritu puro, no pierde su individualidad, sino que la acaba, puesto que se une con su arquetipo en Dios. Pero este término no es definitivo, la Eternidad Espiritual tiene tras medidas con sus normas y sus ciclos, sobrepasando las concepciones humanas.</p>
<h2><strong>CUARTO GRADO.  EPIFANÍA</strong></h2>
<p>El Maestro había paseado a sus discípulos por las regiones inconmensurables del Cosmos, los había sumergido en los abismos de lo invisible. Del espantoso viaje, los verdaderos iniciados debían de volver mejores a la Tierra, más fuertes y mejor preparados para las pruebas de la vida.</p>
<p>A la iniciación de la inteligencia debía de suceder la de la voluntad, la más difícil de todas. Pues no se trataba esta vez, para el discípulo, de hacer bajar la verdad hasta las profundidades de su Ser, de ponerle a prueba en la práctica de la vida. Para alcanzar este ideal, hacia falta, según Pitágoras, reunir tres perfecciones: realizar la verdad en la inteligencia, la virtud en el Alma y la pureza en el cuerpo. Valor, abnegación, sacrificio y fe son cualidades propias a desarrollar por parte del aspirante a la luz. Es preciso alcanzar la sabiduría mediante la ciencia; de tal manera que sepa distinguir en todo el bien y el mal, y ver a Dios en el más pequeño de los seres, lo mismo que en el conjunto de los mundos. A esta altura el hombre se torna adepto, y entra en posesión de sus facultades y de poderes nuevos. Los sentidos internos del Alma se abren.</p>
<p>Pitágoras infundía en sus discípulos el sentimiento de fraternidad y de solidaridad humana.</p>
<p><strong><em>«Debemos a todos ayuda, simpatía y caridad. Pues todos somos de la misma raza, bien de llegados a grados diversos.»</em></strong></p>
<p>Todos sufrimos, es sagrado: pues el dolor es el crisol de las Almas. Hay entre los hombres una diversidad que proviene de la esencia primitiva de los individuos. Desde este punto de vista se reconoce que los hombres pueden dividirse en cuatro clases, que comprenden todas las subdivisiones y todos los matices:</p>
<p>1ª.- En la gran mayoría de los hombres la voluntad obra sobre todo en el cuerpo. Puede llamárseles los instintivos. Son aptos no solamente para los trabajos corporales, sino incluso para el ejercicio y desarrollo de su inteligencia en el mundo físico, y por consiguiente para el comercio y la industria.</p>
<p>2ª.- En el segundo grado del desarrollo humano, la voluntad y por ello la conciencia, reside en el Alma; es decir, en la sensibilidad activada por la inteligencia, que constituye el entendimiento. Tales son los anímicos o los pasionales. Según su temperamento, son aptos para ocasionar hombres de lucha, artistas o poetas. La mayor parte de los hombres de letras v de los sabios son de esta clase.</p>
<p>3ª.- En una tercera clase mucho más rara de hombres, la voluntad obra principalmente sobre el intelecto puro, de separar la inteligencia de la tiranía de las pasiones y de los límites de la materia; lo que da a todas sus concepciones un carácter de universalidad. Estos son los intelectuales. Tales hombres suministran los mártires de la patria, los poetas del primer orden, en fin, y sobre todo, los verdaderos filósofos y los sabios, los que según Pitágoras y Platón deberían gobernar a la Humanidad. En estos hombres la pasión no está apagada, pues sin ella nada se hace; ella constituye el fuego y la electricidad en el mundo moral.</p>
<p>4ª.- El más alto ideal humano es realizado por una cuarta clase de hombres que, a la realeza de la inteligencia sobre el Alma y sobre el instinto, han añadido de la de la voluntad sobre todo su Ser. Han realizado la unidad de la trinidad humana. Estos hombres han llevado diversos nombres en la Historia. Son los hombres primordiales, los adeptos, los grandes iniciados, genios sublimes de la humanidad. Pero son tan raros, que se les puede contar en el transcurso de los tiempos.</p>
<p>Evidentemente es que esta última categoría escapa a toda regla y a toda clasificación. En su calidad de adepto, Pitágoras había comprendido, desde la cima de la iniciación, los principios eternos que rigen la sociedad, y seguía el plan de una gran reforma según estas verdades.</p>
<p>La antigüedad había comprendido una verdad capital que las edades siguientes han desconocido demasiado. La mujer, para cumplir debidamente sus funciones de esposa y madre, tiene necesidad de enseñanza, de una iniciación especial, reservada enteramente a ellas. En Egipto, esta enseñanza remonta a los Misterios de Isis. Orfeo la organizó en Grecia, hasta la extinción del paganismo, la vemos florecer en los Misterios Dionisíacos, así como en los templos de Juno, de Diana, de Minerva y de Ceres. Consistía en ritos simbólicos, en ceremonias, en fiestas nocturnas, además de una enseñanza especial dada por sacerdotisas de edad o por el gran sacerdote, y que se relacionaba con las cosas íntimas de la vida conyugal. Se daban consejos y reglas concernientes a la relación de los seres, las épocas del año y los meses más favorables a las concepciones dichosas. Dábase la mayor importancia a la higiene física y moral de la mujer durante el embarazo, con objeto de que la obra sagrada, la creación del hijo, se completará según las leyes Divinas. En una palabra, se enseñaba la ciencia de la vida conyugal y el arte de la maternidad. Esta última se extendía mucho más allá del nacimiento. Hasta los siete años, los niños permanecían en el gineceo, donde el marido no entraba, bajo la dirección exclusiva de la madre. La antigüedad sabía y pensaba que el niño es una planta delicada, que tiene necesidad, para no atrofiarse, de la cálida atmósfera maternal. El padre la deformaría. Es preciso el Amor poderoso, envolvente de la mujer, para proteger de los ataques del exterior esta planta a la que la vida aterra. Y precisamente a causa de cumplir con toda conciencia estas elevadas funciones, la mujer era verdaderamente sacerdotisa de la familia, guardiana del fuego sagrado de la vida, Vesta del hogar.</p>
<p>Al establecer una sección para las mujeres, en su Instituto, Pitágoras no hizo, pues, sino purificar y profundizar lo que ya existía antes que él. Las mujeres iniciadas por él recibían, con los ritos y los preceptos, los principios supremos de su función. Las revelaba la transformación del Amor en el matrimonio perfecto. Pues bien, que hombre y mujer lleguen a compenetrarse enteramente, en cuerpo, Alma y Espíritu, formando una síntesis del Universo.</p>
<p>En su papel de amante, de esposa, de madre o de inspirada, la mujer no es menos grande y más Divina que el hombre, que no encontrando a Dios ni en la ciencia ni en la religión, le busca perdidamente en la mujer. Y hacen bien. Pero tan solo es a través de la iniciación en las grandes verdades será como El le encontrará en Ella y Ella en El. Entre estas Almas que se ignoran recíprocamente y que se ignoran a sí mismas, que a veces incluso se abandonan y se maldicen, hay como una sed inmensa de penetrar y de encontrar en esta fusión la dicha imposible. A pesar de las aberraciones y de los desbordamientos que de ello resulta, esta búsqueda desesperada es necesaria. Pues cuando el hombre y la mujer se hayan encontrado a sí mismos y el uno en el otro mediante el amor profundo y la iniciación, su fusión será la fuerza radiante y creadora por excelencia.</p>
<p>Pitágoras revolucionó primero una ciudad, la de Krotón, en la antigua Grecia. Con sus conocimientos matemáticos revolucionó al mundo; e influyó en otros grandes maestros, como Platón, por ejemplo. Supo llevar con dignidad la antorcha de la Gnosis (La Sabiduría inmortal).</p>
<p>Actualmente esta antorcha ha sido y es aún llevada por otros dos grandes Maestros: el V.M. Samael Aun Weor y su esposa V.M. Litelantes, que están produciendo a nivel mundial en los cinco continentes una auténtica revolución interior, y nos podemos percatar que las bases de la doctrina esotérica son siempre las mismas.</p>
<p>Por último, tenemos el deber de reconocer y agradecer que la antorcha de la Gnosis sea portada en estos instantes y se encuentre muy alta para que pueda iluminar en todas las Esencias que quieran beber e impregnarse de su luz. Y la mejor forma de agradecerlo es poniendo en práctica las enseñanzas que estos dos grandes Maestros nos han transmitido, a través de sus sacrificios y renuncias, de sus momentos de alegría y de dolor, de amistades y de traición; y que han sabido y han podido aliviar nuestros doloridos corazones.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La Piedra Angular</title>
		<link>https://ciag.es/la-piedra-angular/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 May 2023 16:34:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Piedra Angular Primer extracto de las epístolas de Ali-Puli, titulado, El centro concentrado de la naturaleza. «Yo os digo, mis estudiantes en el estudio de la naturaleza, que si no encontráis la cosa que estáis buscando en vuestro propio Ser, menos aún la encontraréis fuera de vosotros. Entended la fuerza gloriosa residente en vuestros ... <a title="La Piedra Angular" class="read-more" href="https://ciag.es/la-piedra-angular/" aria-label="Leer más sobre La Piedra Angular">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1><strong>La Piedra Angular</strong></h1>
<h3><u>Primer extracto de las epístolas de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ali_Puli">Ali-Puli</a>, titulado, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Centrum_naturae_concentratum"><em>El centro concentrado de la naturaleza</em></a>.</u></h3>
<p>«Yo os digo, mis estudiantes en el estudio de la naturaleza, que si no encontráis la cosa que estáis buscando en vuestro propio Ser, menos aún la encontraréis fuera de vosotros. Entended la fuerza gloriosa residente en vuestros propios Seres; ¿Por qué preocuparse por inquirir de otros?</p>
<p>En el hombre hecho según Dios, hay cosas más gloriosas que las que se puedan encontrar en ninguna otra parte del mundo. Si alguien deseara convertirse en<a href="https://ciagweb.com/maestros-biografias/"> Maestro</a>, no encontraría mejor material para su consecución en otra parte que en sí mismo; <strong><em>¡Oh, hombre, conócete a ti mismo!</em></strong>, en ti reside el tesoro de todos los tesoros.</p>
<p>Desconocido, éste es el gran secreto del mundo. Es en realidad un agua que quema, un fuego líquido, más potente que cualquier fuego. En su estado crudo, disuelve y absorbe el oro sólido, lo reduce a una tierra gris-negra grosera y a un agua-sal limosa y espesa, sin fuego o ácido y sin reacción violenta alguna. Nada se excluye de ella, y aunque es la cosa más costosa del mundo, un rey no puede poseer más de ella que un pordiosero; el sabio de antaño la buscó y la encontró.»</p>
<p>«Buscadla, mis amigos, en todo modo y en toda cosa, aunque pueda ser que no sepáis la fuente oculta de su origen; e incluso si la encontraseis, aún no tendríais idea alguna del aspecto de las cosas a ser vistas dentro de ella. Sin embargo será explícito; es un agua espiritual, un verdadero Espíritu, el Espíritu de la vida mismo. Con seguridad que puedo estar justificado en proclamar: ¡Oh, agua, magnífica, iluminante, dulce! ¡Oh, amarga, obscura, que nos alimentas hasta el día de nuestra muerte! Esta es la piedra angular en verdad, que es rechazada por la ignorancia descuidada de los constructores y de los alquimistas, incluso hasta este día».</p>
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		<title>Maya</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 14:09:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maya. Capítulo de Senda Divina, de Swami Sivananda La filosofía hindú dice que el mundo es tan solo una forma ilusoria, que se disolverá inevitablemente al final del Gran Día Cósmico. Mi persona, tu cuerpo, mis amigos, las cosas, mi familia, etc., son en el fondo, eso que los indostanes llaman Maya, la ilusión; formas mentales ... <a title="Maya" class="read-more" href="https://ciag.es/maya/" aria-label="Leer más sobre Maya">Read more</a></p>
<p>La entrada <a href="https://ciag.es/maya/">Maya</a> se publicó primero en <a href="https://ciag.es">CIAG - Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1>Maya. Capítulo de Senda Divina, de Swami Sivananda</h1>
<p>La filosofía hindú dice que el mundo es tan solo una forma ilusoria, que se disolverá inevitablemente al final del Gran Día Cósmico.</p>
<p>Mi persona, tu cuerpo, mis amigos, las cosas, mi familia, etc., son en el fondo, eso que los indostanes llaman Maya, la ilusión; formas mentales vanas que tarde o temprano se reducirán a polvareda cósmica.</p>
<p>Los rasgos más característicos de aquellos individuos preparados para recibir la conciencia cósmica es que miran al mundo como Maya (Ilusión). Ellos presienten que el mundo, tal como la gente lo ve, es sólo una ilusión y buscan la Gran Realidad, lo Espiritual, lo Verdadero, aquello que está más allá de la ilusión.</p>
<p>En la mitología hindú, la diosa Maya (ma-aya: ‘no-es’, lo que no es), es hija de Ánrita (án-rita: ‘no-real’, falso, falsedad) y es madre del varón Mritiu (‘muerte’ personificada).</p>
<p>Aquello que en verdad no es, pero que aparenta ser, es Maya.</p>
<p>Aquello que es causa del apasionamiento, o Moha (ilusión), es Maya.</p>
<p>Maya es una apariencia. Es una semejanza. Es el poder ilusorio de Dios.</p>
<p>Maya es la creadora de este universo. Ella proyecta este mundo por su Lila (juego divino).</p>
<p>La mente, el intelecto, el cuerpo y los sentidos son sus formas.</p>
<p>Ella es la energía o el aspecto del Señor como madre.</p>
<p>Así como el calor es inseparable del fuego y el frío del hielo, así también es Maya inseparable de Brahman. Depende de Brahman.</p>
<p>Maya tiene incontables poderes. La solidez de la piedra es un poder de Maya. La fluidez del agua es otro poder de Maya. El fuego es un tercer poder ardiente de Maya. El aire es el poder móvil de Maya. El éter es el poder del vacío o el espacio de Maya.</p>
<p>LA GRAN ILUSIÓN</p>
<p>Por el poder de Maya, el mundo entero aparece en lugar del Ser Supremo.</p>
<p>Maya crea este mundo sin afectar a Brahman lo más mínimo.</p>
<p>El poder de llevar a cabo lo imposible es peculiar de Maya.</p>
<p>Maya es madre de infinitos acertijos.</p>
<p>Maya envuelve a Brahman, haciéndolo aparecer como algo distinto de lo que en realidad es.</p>
<p>Divide al infinito Brahman, que no tiene nombre, forma ni cualidad, en los centros finitos de experiencia, invistiendo a éstos con nombres, formas y cualidades.</p>
<p>Maya existe como la causa de la percepción de la multiplicidad del universo, pero en verdad no tiene realidad alguna.</p>
<p>Ella misma es también una apariencia como las que ella crea. No puede decirse que exista, ni puede decirse que no exista.</p>
<p>Es la causa falsa de las apariencias. No se puede decir qué es exactamente. Es inescrutable e indeterminable.</p>
<p>Maya no es verdadera ni falsa. Es verdaderamente falsa y falsamente verdadera.</p>
<p>No es ni real ni irreal. No es real como Brahman, pues desaparece cuando uno obtiene el conocimiento.</p>
<p>Tampoco es irreal como el hijo de una mujer estéril o como el cuerno de una liebre, pues sentimos su presencia.</p>
<p>Esta Maya es una especie de ilusionismo. Permaneces fascinado en tanto que no aparezca el ilusionista. En cuanto se da a conocer, uno sabe que los malabares son irreales y deja en seguida de asombrarse.</p>
<p>Cuando realizas a Brahman, la ilusión de la obra de Maya se desvanece, pues descubres que lo que inspiraba tu asombro era irreal.</p>
<p>Cuando el hipnotizador hipnotiza al auditorio entero, toda la gente cree que la persona asciende por la cuerda en el aire. Toda la gente ve cómo el hipnotizador devora una gran espada o corta el cuerpo del niño dentro de la caja.</p>
<p>Del mismo modo, todos vosotros están hipnotizados por Maya o Avidia (ignorancia) y consideráis este mundo como una sólida realidad.</p>
<p>Deshipnotízate a ti mismo obteniendo el conocimiento de Brahman. Sólo entonces comprenderás el gran ilusionismo de Maya.</p>
<p>Manifestaciones de Maya</p>
<p>Maya es el artista más grande y el ilusionista más grande. Las personas mundanas difícilmente pueden detectar sus trucos.</p>
<p>Ella engaña al apasionado y al incauto.</p>
<p>Ella oculta lo real, haciendo aparecer a lo irreal como real.</p>
<p>Ella hace que lo impermanente parezca permanente, que lo impuro parezca puro, que el dolor parezca placer, que Anatman (el no-Ser) parezca Atman (el Ser).</p>
<p>Sabes que tendrás que morir y, sin embargo, piensas que vas a vivir siempre.</p>
<p>Eso es Maya.</p>
<p>Sabes que el mundo está lleno de aflicciones y, sin embargo, te deleitas con los objetos perecederos y no quieres abandonarlos. Eso es Maya.</p>
<p>Sabes que el cuerpo de una mujer está formado por todo tipo de impurezas, de carne, hueso, orina y materia fecal y, sin embargo, disfrutas abrazándola.</p>
<p>Eso es Maya.</p>
<p>Maya produce un brillo falso y atrapa a los Yivas (almas) engañados. Ella dora los objetos por encima y, de ese modo, atrapa al hombre, que es apresado por la rueda del nacimiento y la muerte.</p>
<p>Bajo la capa azucarada de Maya se oculta la quinina amarga.</p>
<p>Tras el jardín de los placeres sensuales se oculta el valle de lágrimas. Tras la sonrisa de una mujer se oculta el odio, la decepción, la astucia y la insinceridad. Tras los labios encarnados se oculta flema y gérmenes transmisores de enfermedades.</p>
<p>Tras las sonrosadas mejillas se oculta la carne viva.</p>
<p>Tras la boyante juventud se oculta la vejez con pasos indecisos.</p>
<p>Tras la belleza se oculta la fealdad.</p>
<p>Tras el encanto de este universo están la muerte, las enfermedades, las picaduras de serpiente y de escorpión, la censura, el deshonor, el terremoto, el ciclón, la guerra y las bombas atómicas.</p>
<p>No te dejes embaucar por esta Maya tentadora.</p>
<p>Maya te ata de diversas maneras.</p>
<p>Es difícil descubrir sus maniobras secretas.</p>
<p>Por ejemplo, un hombre abandona el mundo, toma Sanniasa (renunciación) y construye un Ashram (monasterio). Lentamente, se va apegando al Ashram y a sus discípulos, desarrolla un egoísmo institucional, Sanniasa Abhimana, y un orgullo por su saber y su renunciación, o Tyaga.</p>
<p>Si un hombre te sonríe en la calle, te honra y toca tus pies, te apegas a él.</p>
<p>Si un hombre te sirve, te alaba y te hace regalos, te apegas a él.</p>
<p>Otro te dice palabras amables y te proporciona alimentos y una buena casa.</p>
<p>También te apegas a él y a su casa.</p>
<p>La sonrisa, el afecto, la comodidad, el nombre, la fama, las palabras amables, la esposa, los hijos, la casa, la propiedad, el respeto, el honor, el poder, el prestigio, la posición, los títulos, el cielo, todas estas cosas son los cepos de Maya para atraparte. Guárdate de los encantos de Maya.</p>
<p>¡Oh hombre ignorante! No caigas en las redes de Maya.</p>
<p>El mundo entero es una red de Maya para atrapar a las almas ignorantes y engañadas.</p>
<p>¡Ten cuidado, permanece alerta, sé precavido!</p>
<p>El universo entero es el brillo falso de Avidia. Está lleno de trampas y tentaciones. El color, el sonido y el tacto son las trampas tentadoras de Maya. Las mujeres, el dinero y el poder son sus añagazas. Los dulces, las flores y el oro son los encantos de Maya.</p>
<p>La Maya del Señor es misteriosa.</p>
<p>Ella asume diversas formas sutiles y engaña al hombre de diversas maneras.</p>
<p>Cuando renuncias a la pasión, ves que aún permanece la ira.</p>
<p>Cuando controlas la ira, la avaricia está contigo.</p>
<p>Cuando la avaricia ha sido controlada; el orgullo se te adhiere tenazmente.</p>
<p>Cuando renuncias al té y al café, te apegas a la leche y a las frutas.</p>
<p>Cuando controlas la lengua, los ojos te esperan para acosarte.</p>
<p>Cuando abandonas a los viejos amigos, otros nuevos se te unen.</p>
<p>Cuando renuncias a un tipo de trabajo, otro tipo distinto te espera.</p>
<p>A cada paso, Maya corre su velo.</p>
<p>No creas que tendrás que descorrer un solo velo en la última etapa del Sádhana (práctica espiritual).</p>
<p>Maia antepone incontables velos: el apego, los anhelos, el deseo, la avaricia, los instintos, impulsos y necesidades sexuales, las cinco Koshas, el correr tras los Siddhis (poder psíquico), el falso contento en el Sádhana (práctica espiritual), el entendimiento velado, el intelecto vulgar, todas ellas son distintas formas de su velo.</p>
<p>Si eres un poco descuidado y no vigilas, ella pondrá ante ti un velo tras otro.</p>
<p>Tendrás que afrontar incontables velos, todos los cuales habrás de desgarrar.</p>
<p>VIDIA MAYA Y AVIDIA MAYA</p>
<p>Maya ata al Yiva (alma) a través de Avidia, o la ignorancia, y le libera a través de Vidia, o el conocimiento.</p>
<p>Ella es tanto Avidia como Vidia.</p>
<p>Avidia Maya te hace descender por el sendero de la esclavitud y se caracteriza por la lujuria, la ira, la avaricia, el orgullo, el odio, etc.</p>
<p>Vidia Maya te lleva por el sendero de la liberación y la caracterizan la discriminación, el desapasionamiento, la devoción.</p>
<p>MAYA Y LA MENTE</p>
<p>Maya se manifiesta en el individuo humano como la mente.</p>
<p>La mente no es sino Maya. Ésta es sólo la mente.</p>
<p>El control de la mente supone el control sobre Maya. El control sobre Maya supone el control de la mente.</p>
<p>Maya juega a través de la mente. Maya destruye por medio de la mente.</p>
<p>Maya causa estragos por medio de la imaginación de la mente.</p>
<p>La mujer no es bella, sino que lo es la imaginación. El azúcar no es dulce, sino que lo es la imaginación. La comida no es sabrosa, sino que lo es la imaginación. El hombre no es débil, sino que lo es la imaginación.</p>
<p>Comprende la naturaleza de Maya y de la mente y hazte sabio.</p>
<p>Refrena esta imaginación de la mente por medio del pensamiento recto y descansa en Brahman, donde no existen ni imaginación ni pensamiento.</p>
<p>Si existe una mente, existirá este universo.</p>
<p>La mente no funciona durante el sueño profundo, por eso no existe entonces el mundo.</p>
<p>Cuanto más pienses acerca de los objetos, más real le parecerá este mundo.</p>
<p>El concepto de la realidad del universo aumentará si piensas en los objetos sensoriales muy a menudo.</p>
<p>Si la mente corre atropelladamente tras los objetos sensoriales, Maya hace de la persona su propia fortaleza.</p>
<p>Maya arruina a través de la mente. Esta mente inferior e impulsiva te arrastra hacia todo tipo de goces sensuales y te engaña de muy diversas formas.</p>
<p>Maya hace surgir por medio de su poder millones de Sankalpas (pensamientos) en la mente, siendo entonces el Yiva presa de éstos.</p>
<p>Esta Manas inferior no puede aproximarse a quienes tienen un gran poder de discriminación entre lo real y lo irreal.</p>
<p>Maya es muy fácil de detectar, y el Ser muy fácil de realizar, para quienes poseen discriminación y una determinación firme.</p>
<p>Maya puede dominarse por medio de estas fuerzas que son Viveka (discriminación) y la voluntad.</p>
<p>LA CAUSA DE MAYA</p>
<p>La causa de Maya, del hombre, del universo, el acertijo de la existencia y del universo, son problemas que están fuera del alcance del intelecto finito del hombre.</p>
<p>El intelecto humano es absolutamente incapaz de resolver estas cuestiones, y cuanto más lo intenta, más se enturbia.</p>
<p>Estos problemas pueden entenderse sólo tras el logro de Brahmagnana, o la sabiduría divina. Sus respuestas se encierran en el Absoluto, cuyas puertas permanecen cerradas para la mente y el intelecto relativos.</p>
<p>Ninguna palabra puede describir adecuadamente el origen de Maya. Sólo quien logra el Atma-Gnana, habiendo vencido a Maya, podrá saber lo que ésta es, cómo surge y cómo se destruye.</p>
<p>El porqué de Maya sólo puede entenderse cuando se alcanza el conocimiento de Brahman.</p>
<p>No atormentes tu mente ahora por conocer la causa de Maya. No podrás hallar la respuesta en ninguna escritura. La causa es en sí un absurdo lógico.</p>
<p>Puedes hallar la causa de los asuntos mundanos, en los que el Buddhi (intelecto) funciona. Pero no puedes encontrar por qué para cuestiones del plano trascendental, que no puede ser alcanzado por un intelecto ordinario y finito, condicionado por el tiempo y el espacio.</p>
<p>Todos los que han tratado de describir el mundo empírico han tenido que afrontar su ignorancia a cada paso, viéndose obligados a admitir que la razón humana no puede llegar más allá.</p>
<p>Todos los videntes de la verdad, todos los Acharias (maestros), todos los profetas, todos los filósofos, todos los metafísicos y todos los teólogos han fracasado por completo.</p>
<p>Así que, por favor, no tortures tu mente por más tiempo con respecto al origen de esta Maya.</p>
<p>Sin embargo, inquiere sobre los medios para su destrucción. Si la destruyes, serás capaz de conocer entonces cómo y de dónde surgió, cuál es su naturaleza y cómo perece.</p>
<p>Si te pones una inyección con una dosis de Gnana (conocimiento del Ser), no te hundirás más en el océano de los nacimientos perniciosos.</p>
<p>La terrorífica Maya no existe realmente.</p>
<p>MAYA: UNA EXISTENCIA NEGATIVA</p>
<p>La ausencia de luz es oscuridad.</p>
<p>Pero la oscuridad no es una entidad real, sino que tiene una existencia negativa.</p>
<p>Cuando se produce la luz, la oscuridad se desvanece.</p>
<p>Del mismo modo, cuando llega el Conocimiento, Maya desaparece.</p>
<p>El velo oculta la belleza.</p>
<p>El jarro oculta la arcilla.</p>
<p>El anillo oculta el oro.</p>
<p>El elefante contiene la hojarasca con que se alimenta.</p>
<p>El dulce oculta el azúcar.</p>
<p>La tela oculta el hilo.</p>
<p>El clavo oculta el hierro.</p>
<p>Avidia (ignorancia) oculta lo Eterno. Las diversas formas ocultan a Brahman.</p>
<p>Tras los velos de Maya, se oculta Brahman.</p>
<p>Rompe el velo y contempla la Luz de luces.</p>
<p>El viaje de la vida a lo largo del sendero de la iluminación es largo y cansado. Requiere un esfuerzo sincero, formal y práctico, acompañado por una intrépida e infatigable energía.</p>
<p>Acaba con las discusiones vanas. Intérnate rápidamente en el camino.</p>
<p>Come la fruta. Una persona cuyas ropas han echado a arder, corre inmediatamente hacia el agua. Nunca preguntará, en pleno acaloramiento y en medio de su gran calor, cómo se produjo el fuego y cómo quemó sus ropas.</p>
<p>De igual modo, cuando estás inmerso en esta rueda terrible del Samsara de nacimientos y muertes, con todo tipo de miserias, aflicciones, dolores y penas, debes intentar en lo posible deshacerte de Maya. Hay modos de destruirla. Ya sabrás, tras su destrucción, la causa y la naturaleza de Maya.</p>
<p>Despierta del ensueño de la ignorancia.</p>
<p>Desarrolla el desapasionamiento y la discriminación, e inquiere: ¿Quién soy yo?</p>
<p>Te librarás entonces de las garras de Maya y alcanzarás la dicha eterna de Brahman.</p>
<p>Persevera.</p>
<p>Continúa.</p>
<p>Camina con coraje.</p>
<p>Sé regular en tu Sádhana (práctica espiritual).</p>
<p>Practica una vigilancia e introspección constantes.</p>
<p>Reza.</p>
<p>Haz Yapa (repetición del Nombre del Señor).</p>
<p>Adora y medita.</p>
<p>Maya no podrá aproximársete nunca, nunca.</p>
<p>Tendrás siempre la gracia del Señor.</p>
<p>Todos los velos se desgarrarán.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ética</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 13:57:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿QUÉ ES LA ÉTICA? Sivananda Ciencia de la Ética La Ética es la ciencia de la conducta. Es el estudio de lo que es conducta recta y errónea. La ciencia de la Ética muestra la FORMA en la cual los seres humanos se comportan unos con otros y también con otras criaturas. Contiene principios sistematizados ... <a title="Ética" class="read-more" href="https://ciag.es/etica/" aria-label="Leer más sobre Ética">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1>¿QUÉ ES LA ÉTICA? Sivananda</h1>
<ol>
<li>Ciencia de la Ética</li>
</ol>
<p>La Ética es la ciencia de la conducta. Es el estudio de lo que es conducta recta y errónea. La ciencia de la Ética muestra la FORMA en la cual los seres humanos se comportan unos con otros y también con otras criaturas. Contiene principios sistematizados sobre cómo debería actuar el hombre. Sin ética, no puedes tener ningún progreso en el sendero espiritual. La Ética es la base del Yoga, la piedra angular del Vedanta y el poderoso pilar sobre el que descansa el edificio del Bhakti Yoga.</p>
<p>La Ética es conducta recta o Sadachara. La marca distintiva del Dharma es Achara o conducta recta. Achara es el signo del bien. Es de Achara SOLAMENTE que nace el Dharma. Dharma mejora la vida. El hombre obtiene prosperidad y fama, aquí y en el más allá, mediante la práctica del Dharma. Achara es el mayor Dharma. Es la raíz de todo Tapas. Sostiene el universo entero. Nos lleva a la Felicidad Eterna y la Inmortalidad.</p>
<p>Ética es moralidad. La moralidad es el pasaporte hacia la Experiencia de Dios. Es la llave maestra de la religión. Aquél que lleva una vida moral o virtuosa obtiene liberación, perfección o Moksha.</p>
<p>La Ética es una ciencia relativa. Lo que es bueno para un hombre PUEDE no serlo para otro. Lo que es bueno en un tiempo puede no serlo en otro tiempo o en otro lugar. La Ética TIENE relación con el hombre y su entorno.</p>
<p>Toda religión tiene su propia ética. La verdad primaria de toda religión es la base de la Ética, la moralidad, la ciencia de la conducta recta. Los Yamas y Niyamas de Patañjali Maharshi en la filosofía del Raja Yoga constituyen la mejor ética para un practicante de Yoga. El Manu Smriti, el Yajñavalkya Smriti y el Parashara Smriti explican el código de conducta recta. El noble óctuple sendero del Budismo es la esencia de las enseñanzas éticas del Señor Buda. Los Diez Mandamientos del Judaísmo y el Sermón de la Montaña del Señor Jesús contienen enseñanzas éticas para la elevación de la humanidad.</p>
<p>Lo primero que debes aprender de toda religión es la unidad de todos los seres. Hay un Ser único inmanente en todas las criaturas. Toda relación humana existe debido a esta unidad del Ser. La base de la unidad del Ser es la Hermandad Universal y el Amor Universal. Yajñavalkya le dijo a Maitreyi, su esposa, “¡Oh, Maitreyi! En verdad no es por amor al esposo que éste es querido; el esposo es querido por amor al Ser. Lo mismo sucede con la esposa, los hijos, las propiedades, los amigos, los mundos e incluso los Devas mismos, todos son queridos por el amor al Ser único que mora en ellos”. Si perjudicas a otro hombre, te perjudicas a ti mismo. Si ayudas a otro, te ayudas a ti mismo. Hay una vida, una conciencia única en todas las criaturas. Esa es la base de la ética de toda religión.</p>
<p>La práctica de la ética te ayudará a vivir en armonía con tus vecinos, tus amigos, los miembros de tu familia, tu prójimo y todas las demás personas. Te conferirá felicidad duradera y Moksha. Tu corazón se purificará. Esta práctica mantendrá tu conciencia siempre limpia. Un hombre moral que sigue estrictamente los principios de la Ética nunca se desvía ni un ápice del sendero del Dharma o la rectitud. Él obtiene fama inmortal por su práctica de la Ética. Se convierte en una personificación del Dharma. Cuando deja el cuerpo físico, su NOMBRE perdura mientras el mundo existe.</p>
<p>Tenemos moralidad humana, moralidad familiar, moralidad social, moralidad nacional, moralidad profesional. Un médico tiene su propia ética profesional. No debe divulgar los secretos de sus pacientes. Debe ser amable y comprensivo con ellos. No debe dar inyecciones de agua y cobrarlas caras como si fueran los mejores medicamentos. Aunque el tutor del paciente no haya PAGADO los honorarios de su última visita, él debería ir voluntariamente y atender el caso. Debe atender gratuitamente a los pobres. Un abogado también tiene su propia ética. No debe preparar falsos testigos. No debe tomar los casos delicados SÓLO por los honorarios. Debe discutir libremente a favor de los pobres. También hay ética para el hombre de negocios. No debe esperar demasiada ganancia. Debe hacer mucha caridad. Debe decir la verdad también en su negocio.</p>
<p>No hagas nada que no sea bueno para otros o por lo que puedas sentirte avergonzado después. Haz tales actos que sean elogiables y que traigan bien a otros. Esta es una breve descripción de la conducta recta, el mayor Dharma. Los preceptos morales han sido hechos para liberar a las criaturas de todo mal.</p>
<p>La Ética de los filósofos occidentales es superficial. Es una Ética de pura apariencia. La Ética de Oriente, en cambio, es sutil, sublime y profunda. Todas las religiones enseñan reglas éticas tales como: “No mates, no perjudiques a otros, ama a tu vecino, etc.” Pero no dan la razón para ello. Sólo la Ética hindú dice, “Hay un Atman Omnipresente. Es el alma interior de todos los seres. Está oculta en todas las criaturas. Es la conciencia común y pura. Si perjudicas a tu vecino, te perjudicas a ti mismo”. Esta es la verdad metafísica básica que subyace a todos los códigos éticos hindúes.</p>
<p>Adhiérete a Sadachara, conducta recta, y obtén inmortalidad. ¡Practica la ética y alcanza el DOMINIO ilimitable de la felicidad eterna! Crece. Evoluciona. Edifica tu carácter. Siempre que tengas una duda, consulta los Shastras y a los Mahatmas.  ¡Obtén la meta de la vida y descansa en la armonía interior!</p>
<ol start="2">
<li>Base de la Ética</li>
</ol>
<p>Ahimsa, Satyam, Brahmacharya son la base misma de la Ética, el Yoga y el Vedanta. La práctica de estas tres virtudes es un Mahavrata o gran voto universal para toda la humanidad. Esos son Samanya o Sadachara Dharma (deberes comunes) de los hombres. La práctica de estas virtudes fundamentales purifica el corazón, aquieta la mente y prepara el Antahkarana para la recepción de la luz trascendental. El Dharma está arraigado en estas virtudes. Toda enemistad y todo odio cesan ante la presencia de quien está establecido en Ahimsa. Brahman, el Eterno, es la Verdad misma. Sólo se Lo PUEDE experimentar practicando la pureza.</p>
<p>La práctica de resistencia (Titiksha), constancia (Dhairya), CONTROL de los sentidos (Indriya-Nigraha) y otros Sadachara Karmas (actos virtuosos) tienen como objetivo hacer al hombre autosuficiente, independiente y libre de la esclavitud externa, física y social.</p>
<p>Ahimsa, la abstención de violencia, es un deber evidente de todo hombre. No debe ser tomado simplemente en el sentido negativo de puro cese de daño o injuria (Himsa-abhava). Es una resolución positiva y definida, un Sankalpa interno, la actitud de la voluntad de no herir a ninguna criatura. Debes practicar Ahimsa en pensamiento, palabra y acto. Ningún pensamiento de venganza o mala voluntad debería surgir en la mente.</p>
<p>El perjuicio causado a otros da lugar al odio y la enemistad. De éstos, surge la violencia y la venganza. El temor se vuelve soberano. Donde reinan el temor y la violencia, se destruye la paz y la sociedad entra en caos. Esa es la verdadera condición de la sociedad moderna. Está en un ESTADO de caos dormido o sólo suprimido. Hay sólo una apariencia de orden externo. Un tipo de violencia, desorden y odio se mantiene suprimido por otro tipo de fuerza, violencia y odio. A pesar de la fuerza policial visible y secreta, la sociedad está llena de delitos, abiertos o encubiertos. Si todos practicaran Ahimsa, se desvanecería todo este temor constante, esta tensión y este tira y afloja entre los hombres.</p>
<p>Brahmacharya no es sólo abstenerse del acto externo de indulgencia sexual sino que implica también una resolución definida, un Sankalpa interno, una actitud de la voluntad  de no desear la indulgencia sexual ni siquiera en pensamiento. Debes observar Brahmacharya en pensamiento, palabra y acto.</p>
<p>Asteya no es sólo abstenerse de robar. No es evitar apropiarse de lo que pertenece a otro sino que implica un Sankalpa interno, una resolución de no pensar siquiera en apropiarse de objeto alguno perteneciente a otros y desaprobar y despreciar todo acto de apropiación indebida considerándolo malo.</p>
<p>Los motivos internos de un hombre forman la semilla y la raíz de todas las ACTIVIDADES de su vida. Si es puro, todas las consecuencias subsiguientes serán puras y buenas. De otro modo, sólo se acumularán el mal y la infelicidad. Un hombre puro se convierte en una influencia positiva y elevadora, afectando a todos beneficiosamente; mientras que un hombre impuro vicia todo lo que toca. Por lo tanto, es una obligación moral del individuo hacia la sociedad el mantener pureza de carácter y ser una fuerza de bondad en la sociedad. De lo contrario, causa daño.</p>
<p>Debes tener Bhava-Shuddhi o purificación del motivo. Sólo los actos hechos con motivos puros conducen a la moralidad. Debe haber un Sankalpa interno, una resolución o actitud de la voluntad para estar libre de todos los sentimientos impuros de orgullo, autoestima y demás en el cumplimiento de los deberes. Sólo entonces, tendrás pureza de motivos.</p>
<ol start="3">
<li>Dharma</li>
</ol>
<p>Etimológicamente, Dharma significa “Aquello que eleva” a este mundo o a la gente de este mundo, a la creación entera DESDE el microcosmos al macrocosmos. Es la Ley Divina Eterna del Señor Supremo. Toda la creación se mantiene unida por medio de la omnipresente Ley de Dios. La práctica del Dharma, por lo tanto, significa reconocer esta ley y establecerse en ella.</p>
<p>Aquello que conduce a la meta es Dharma. Aquello que lleva al sendero de la perfección y la gloria prístina es Dharma. Aquello que hace tu vida divina es Dharma. Aquello que te hace ascender a la Divinidad es Dharma. Aquello que te ayuda a tener comunión directa con el Señor es Dharma. Dios es el centro del Dharma. Dharma es el corazón de la Ética hindú. El principio de unidad, rectitud y santidad es Dharma, tu único compañero tras la muerte. Si tú lo proteges AHORA, él te protege después de la muerte. Si lo transgredes ahora, tu transgresión perdurará incluso tras tu partida y te destruirá. Por lo tanto, Dharma es el único refugio de la humanidad.</p>
<p>Dharma significa el Achara o la regulación de la vida. Achara es el Dharma supremo. Es la base del Tapas y la austeridad. Lleva a la riqueza, la belleza, la longevidad y la CONTINUIDAD del linaje.</p>
<p>Las escrituras le dan al Dharma el principal rango entre los cuatro Purusharthas, los grandes objetivos de las aspiraciones humanas. Mediante el Dharma, los otros tres – Artha, Kama y Moksha – vienen automáticamente hacia ti, porque mediante la práctica del Dharma, PUEDES lograr la meta de la vida y coronarte con felicidad eterna y paz suprema.</p>
<p>Los cuatro Vedas, los textos Smriti, la conducta de aquellos que han entrado en su espíritu y han actuado según sus mandatos, la conducta de los hombres santos y la satisfacción de su propio ser son todas bases del Dharma. La única autoridad en temas del Dharma son los Vedas.</p>
<p>Aquello que es Dharma es seguramente la Verdad. Veracidad, contentamiento, autocontrol, no robar, pureza, CONTROL de la ira, discernimiento entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo real y lo irreal, conocimiento espiritual y control de los sentidos pertenecen al Dharma general o Dharma universal según Manu.</p>
<p>Según el Mahabharata, los fundamentos del Dharma son: La realización de Shraddha u ofrenda de oblaciones a los antepasados, penitencia religiosa, veracidad, control de la ira, fidelidad hacia la propia esposa y contentamiento con ella, pureza, erudición, ausencia de envidia, conocimiento del Ser y tolerancia.</p>
<p>Según el Padma Purana, las seis características del Dharma son: Hacer presentes a personas meritorias, fijar el pensamiento en el Señor, adorar a los padres, ofrecer una porción de la comida diaria a todas las criaturas y dar un bocado de alimento a las vacas.</p>
<p>Todas las religiones dan gran importancia al Dharma. El Budismo, el Cristianismo, el Jainismo, el Sikhismo y el Islam están todos notablemente vivos en este valor. Platón, Sócrates, Aristóteles son todos ejemplos llamativos en la historia de Occidente en cuanto al cumplimiento del Dharma.</p>
<p>El Dharma incluye tanto las acciones externas como los pensamientos y otras prácticas mentales que tienden a elevar el carácter del hombre. El Dharma proviene de la Divinidad y también te lleva a la Divinidad.</p>
<p>¡Sigue el Dharma con celo y entusiasmo! ¡Cumple bien con tus deberes, obtén al Supremo y goza de felicidad eterna!</p>
<ol start="4">
<li>Una duda sobre el Dharma</li>
</ol>
<p>Un aspirante se acercó a Vedavyasa y le dijo, “Oh, Maharshi, AVATARA de Vishnu, estoy en un dilema. No puedo comprender apropiadamente el verdadero significado del término ‘Dharma’. Algunos dicen que es conducta recta. Otros dicen que Dharma es aquello que lleva a Nishreyasa (Moksha) y Abhyudaya (felicidad). Mientras que otros  dicen ‘Toda acción que te lleve a la meta es Dharma. Toda acción que te haga descender es Adharma’. El Señor Krishna dice, ‘Aún los sabios están desconcertados para entender perfectamente lo que es Dharma y lo que es Adharma’. ‘Gahana Karmano Gatih – Misterioso es el sendero de la acción’. Estoy perplejo. ¡Oh, Maharshi! Ten a bien darme una definición muy fácil de Dharma para que pueda seguirlo en todas mis acciones.</p>
<p>Maharshi Vyasa dijo, “Oh, aspirante, escúchame. Te sugeriré un método fácil. Recuerda los siguientes dichos cuidadosamente cuando lleves a cabo cualquier acción: “Actúa como querrías que actúen contigo. Compórtate hacia otros como desearías que se comporten contigo”. Entonces, te salvarás de todos los problemas. Si sigues estas sabias máximas, nunca causarás dolor a otros. Practica esto en tu vida diaria. Aún si fallas cien veces, no importa. Tus viejos Samskaras, Ashubha Vasanas, son tus verdaderos enemigos. Se interpondrán en el camino como obstáculos. Pero persevera. Tendrás éxito en la obtención de la Meta”.</p>
<ol start="5">
<li>Conducta recta</li>
</ol>
<p>Abstención de causar daño en pensamiento, palabra y acto, compasión hacia todas las criaturas, caridad, CONTROL de la ira, ausencia de malicia y orgullo, control de los sentidos y seguimiento de las enseñanzas de los Shastras y los Brahmanas constituye la conducta loable.</p>
<p>Nunca debería hacerse aquello que no sea bueno para otros o de lo cual uno tenga que avergonzarse.</p>
<p>Por otro lado, habría que hacer aquello por lo cual la sociedad PUEDA alabarlo. Esa es una breve descripción de lo que es conducta recta.</p>
<ol start="6">
<li>Pureza de motivo</li>
</ol>
<p>La pureza de motivo (Anupadhi) es un Samanya Dharma o deber común a todo hombre. Es el motivo lo que CUENTA en la ejecución de una acción. Si se realiza una acción con un motivo egoísta, ésta ata al hombre a la rueda de nacimiento y muerte. Si se la realiza con un motivo puro, desinteresadamente, purifica el corazón y lleva al logro de la emancipación final.</p>
<p>Lo correcto y lo incorrecto de una acción no se determinan por las consecuencias objetivas de la misma sino por la naturaleza de la intención subjetiva de aquél que la lleva a cabo.</p>
<p>Dios se fija en el motivo del sujeto agente. El Señor Krishna dice, “Aquél que está libre de la noción egoísta, cuya razón es inmaculada, aunque mate a esta gente, no mata ni es atado (por la acción)”. XVIII – 17. “Habiendo abandonado el apego por el fruto de la acción, siempre contento, sin buscar refugio en ninguna parte, no está haciendo nada aunque lleve a cabo acciones”. IV – 20</p>
<p>Antes de realizar cualquier acción, analiza tu motivo. Si hay egoísmo, abandónala. Lleva tiempo purificar los motivos. CONTINÚA realizando acciones incesantemente y observa tus motivos. Gradualmente, los motivos se volverán más y más puros. El egoísmo está arraigado profundamente. Se necesita gran esfuerzo, paciencia, perseverancia y vigilancia para desarraigarlo completamente.</p>
<p>El Señor Rama luchó con Ravana. Este último también se lanzó a la batalla. Los motivos de ambos eran diferentes aunque la acción era la misma. Shri Rama luchó para establecer el Dharma y proteger a la gente de los problemas y estragos causados por Ravana. Él no tenía intereses egoístas. Pero Ravana tenía un motivo malvado.</p>
<p>El Karma Yogui TRABAJA intensamente en la sociedad con más entusiasmo que un hombre mundano. La acción es la misma, pero los motivos son diferentes en cada persona. El Karma Yogui marcha hacia la meta o el súmmum, pero el hombre mundano lo hace por el motivo impuro de su propio interés.</p>
<p>Cultiva la pureza de motivos una y otra vez. Persiste. Observa cuidadosamente a la mente. Trabaja sin esperar los frutos y sin la idea de ser el sujeto agente. Entrega todas las acciones y sus frutos al Señor. Te liberarás de las ataduras del Karma y obtendrás armonía suprema, el bien más elevado y una felicidad inalterable.</p>
<ol start="7">
<li>Ética: Oriente y Occidente</li>
</ol>
<p>La Ética occidental es superficial. Es Ética en apariencia. Trata un poco acerca de “lo bueno y lo malo”, “la conducta recta y la errónea”. La Ética oriental es profunda. Todo el Sanatana Dharma está construido sobre la base de la Ética. El Yoga y el Vedanta están basados en la Ética. Ninguna salvación es posible sin perfección ética.</p>
<p>La Ética occidental no trata suficientemente el absoluto autocontrol y el Brahmacharya, el cultivo de virtudes divinas y la erradicación de los vicios. No hay Tapas, ni ascetismo, ni control de los sentidos. La Ética oriental da gran importancia a Dama, el perfecto control de todos los sentidos. La Ética oriental pone gran énfasis en el autocontrol, la vida divina virtuosa y la rectitud. Hay intenso ascetismo. Hay perfecto control de los sentidos que TIENEN tendencia a la extroversión.</p>
<p>La Ética occidental no dice una palabra acerca del Atman o Alma. Habla de un poco de servicio social, altruismo, humanitarismo y FILANTROPÍA. La Ética oriental dice: Hay un Alma Inmortal en todas las criaturas. Hay una conciencia común. Si dañas a cualquier otra criatura, te dañas a ti mismo. Si sirves a otro hombre, te sirves a ti mismo. Sirviendo a otros, purificas tu corazón y la purificación del corazón genera el descenso de la luz divina y la emancipación final o Mukti.</p>
<p>La Ética occidental puede convertirte en un filósofo seco pero no en un sabio o Yogui. La Ética oriental te convierte en un sabio o Yogui dinámico. Ella transforma al hombre en Divinidad.</p>
<ol start="8">
<li>Cultura ética</li>
</ol>
<p>La cultura ética conduce a la perfección ética. El hombre ético es más poderoso que el intelectual. La cultura ética proporciona Siddhis o poderes ocultos. Si estudias los Yoga Sutras, encuentras una descripción clara de los poderes que se manifiestan mediante la observancia de las prácticas de Ahimsa, Satyam, Asteya, Brahmacharya y Aparigraha. Los NUEVE Riddhis ruedan a los pies de un hombre éticamente desarrollado. Están listos para servirlo.</p>
<p>No es necesario que el filósofo sea un hombre moral o ético; pero un hombre espiritual debe, necesariamente, ser moral. La moralidad va de la mano con la espiritualidad. La moralidad coexiste con la espiritualidad. Las tres clases de Tapas – físicas, verbales y mentales – están descriptos en el capítulo decimoséptimo del Gita, la práctica de Yama en la filosofía del Raja Yoga y el noble óctuple sendero de los budistas. Es decir, pensamiento recto, conducta recta, acción recta, vida recta, etc. constituyen lo mejor calculado para desarrollar el aspecto moral del hombre. Sadachara o conducta recta apunta a hacer al hombre moral, de modo que pueda ser apto para la recepción de Atma-Jñana o la experiencia del Tattva Supremo.</p>
<p>Siempre debes tratar, lo mejor que puedas, de decir la verdad a toda costa. Puedes perder tu ingreso al comienzo. Pero estás destinado a ser victorioso con el tiempo. Experimentarás la verdad de los Upanishads, “Satyameva Jayate Na-anritam – Sólo la verdad triunfa, no la falsedad”. Incluso un abogado que dice la verdad en la corte, que no prepara falsos testigos, puede perder al principio, pero más tarde será honrado tanto por el juez como por el cliente. Miles de clientes acudirán solamente a él. Al comienzo, deberá hacer cierto sacrificio. Los abogados generalmente se quejan, “¿Qué podemos hacer? Nuestra profesión es así. Tenemos que mentir. De otro modo, perdemos nuestro caso”. Esas son falsas excusas. Hay un ABOGADO DEFENSOR, un Sannyasin mental que está ejerciendo en Uttar Pradesh, que es amigo y benefactor de los Sannyasins, que nunca prepara falsos testigos, que nunca toma casos criminales y, aún así, es el líder del colegio y es reverenciado por jueces, clientes y colegas. Oh, mis amigos, abogados y defensores, están matando su conciencia parar tener una vida confortable y complacer a su esposa. La vida aquí es evanescente y semejante a una burbuja. Aspira a volverte divino.</p>
<p>Las variadas fórmulas como, “Ahimsa paramo dharmah – No violencia es la mayor de todas las virtudes”; “Satyam vada, Dharmam Chara – Di la verdad y haz acciones virtuosas”; “Actúa con otros como querrías que ellos actuaran contigo”; Compórtate hacia otros como querrías que lo hagan contigo” y “Ama a tu vecino como a tu propio Ser” están todas bien calculadas para desarrollar los aspectos morales del ser humano. La moralidad es la base para la Experiencia de la Unidad del Atman, la unidad de la vida o el sentimiento Adváitico de igualdad en todas partes. La cultura ética te prepara para la experiencia vedántica de “Sarvam Khalvidam Brahma – Todo en verdad es Brahman – no hay tal cosa como diversidad”.</p>
<p>Todos los aspirantes cometen errores al querer saltar al Samadhi y a Dhyana repentinamente, tan pronto como dejan sus casas, sin darle la menor importancia a la perfección ética. La mente permanece en la misma CONDICIÓN aunque practiquen meditación por quince años. Tienen los mismos celos, el mismo odio, la misma idea de superioridad, orgullo, egoísmo, etc. Ninguna meditación o Samadhi viene cuando uno no tiene perfección ética.</p>
<ol start="9">
<li>Experiencia del Ser, el Significado Supremo de la Ética.</li>
</ol>
<p>El hombre debería finalmente renunciar a todo sin perder su vigor, encontrando que el mundo entero no es más que hojarasca y abrigando el deseo de encontrar la esencia detrás de todas las cosas. De todo Dharma o Ética, el conocimiento del Ser es el más precioso, porque por su intermedio uno logra inmortalidad. Deseando entrar en las regiones del Eterno, el sabio renuncia al mundo entero, sin compasión.</p>
<p>La Ética es el recto vivir. La Ética lleva al CONTROL del ser inferior y de esa forma calma a la mente. Mediante la calma de la mente, surge el discernimiento y uno conoce al Ser en corto tiempo. Toda Ética tiene como objetivo la experiencia del Ser. Este es el mayor deber. Esta es la Ética suprema. Este es la mayor Sadachara. Esta es la moralidad más elevada. Esta es la enseñanza suprema. Esta es la penitencia más grande.</p>
<p>Uno no puede obtener perfección sólo por medio de la bondad y la práctica de la virtud. Tiene que meditar intensamente en el ideal con la ayuda de la pureza adquirida por medio de la virtud. Virtud y moralidad actúan como auxiliares para la meditación y la FUSIÓN final del individuo en el Supremo. En Raja Yoga, Yama y Niyama actúan como la ética para la perfección en Samyama. En Jñana Yoga, la Sadhana Chatushtaya actúa como la ética para la perfección en Shravana, Manana y Nididhyasana. Los Veda Samhitas actúan como la ética para la perfección en el conocimiento de los Upanishads. Grihastha-dharma actúa como la ética para la perfección en Sannyasa, la etapa sabia de la vida. La Ética lleva a la sabiduría del Ser, donde todos los deberes, practicados diversamente, encuentran una explicación satisfactoria final.</p>
<p>Todos los deberes – domésticos, sociales y demás – son sólo relativos. El deber último y principal de todo ser humano es la obtención de la Verdad, la Experiencia de Dios. El cumplimiento de todos los deberes tiene como objetivo, en realidad, capacitar al hombre para cumplir con este deber supremo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Fábulas de Esopo (El Águila)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 10:38:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fábulas de Esopo (El Águila) El águila, el cuervo y el pastor. Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito. La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo ... <a title="Fábulas de Esopo (El Águila)" class="read-more" href="https://ciag.es/fabulas-de-esopo-el-aguila/" aria-label="Leer más sobre Fábulas de Esopo (El Águila)">Read more</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1>Fábulas de Esopo (El Águila)</h1>
<p>El águila, el cuervo y el pastor.</p>
<p>Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.</p>
<p>La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.</p>
<p>Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.</p>
<p>Le preguntaron sus hijos acerca de qué clase de ave era aquella, y él les dijo:</p>
<p>&#8211; Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.</p>
<p><em>Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.</em></p>
<p>El águila, la liebre y el escarabajo</p>
<p>Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le ayudara.</p>
<p>Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.</p>
<p>Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra.</p>
<p>Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus huevos.</p>
<p>Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de estiércol, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus.</p>
<p>Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.</p>
<p><em>Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.</em></p>
<p>El águila de ala cortada y la zorra</p>
<p>Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó sus alas y la soltó en el corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa, bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada.</p>
<p>Pasó otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla.</p>
<p>Le arrancó las plumas cortadas y se las hizo crecer de nuevo. Repuesta el águila de sus alas, alzó vuelo, apresó a una liebre para llevársela en agradecimiento a su liberador.</p>
<p>La vio una zorra y maliciosamente la mal aconsejaba diciéndole:</p>
<p>&#8211;No le lleves la liebre al que te liberó, sino al que te capturó; pues el que te liberó ya es bueno sin más estímulo.</p>
<p>Procura más bien ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque completamente las alas.</p>
<p><em>Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente alejado de los malvados que insinúan hacer lo incorrecto.</em></p>
<p>El águila y la zorra.</p>
<p>Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso afianzaría su amistad.</p>
<p>El águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol.</p>
<p>Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete.</p>
<p>Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus pequeños; ¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lo lejos a su enemigo.</p>
<p>Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego, colocándola en su nido.</p>
<p>Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar, los cuales se vinieron al suelo.</p>
<p>Corrió entonces la zorra, y tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.</p>
<p><em>Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo.</em></p>
<p>El águila y la flecha</p>
<p>Estaba asentada un águila en el pico de un peñasco esperando por la llegada de las liebres.</p>
<p>Más la vio un cazador, y lanzándole una flecha le atravesó su cuerpo.</p>
<p>Viendo el águila entonces que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie exclamó:</p>
<p>-¡Qué tristeza, terminar mis días por causa de las plumas de mi especie!</p>
<p><em>Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias armas.</em></p>
<p>El águila y los gallos</p>
<p>Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga al otro.</p>
<p>Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo.</p>
<p>Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedó con todo el gallinero.</p>
<p><em>A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El sueño de Akinosuke. Cuento escrito por Lafcadio Hearn</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2022 17:50:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El sueño de Akinosuke.   Cuento escrito por Lafcadio Hearn En el distrito Toichi de la provincia de Yamato vivía un goshi llamado Miyata Akinosuké&#8230; En el jardín de Akinosuké había un cedro enorme y antiguo a cuyo amparo procuraba evitar los días de bochorno. Una tarde muy calurosa, Akinosuké estaba sentado bajo el árbol con ... <a title="El sueño de Akinosuke. Cuento escrito por Lafcadio Hearn" class="read-more" href="https://ciag.es/el-sueno-de-akinosuke/" aria-label="Leer más sobre El sueño de Akinosuke. Cuento escrito por Lafcadio Hearn">Read more</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1>El sueño de Akinosuke.   Cuento escrito por Lafcadio Hearn</h1>
<p>En el distrito Toichi de la provincia de Yamato vivía un goshi llamado Miyata Akinosuké&#8230;</p>
<p>En el jardín de Akinosuké había un cedro enorme y antiguo a cuyo amparo procuraba evitar los días de bochorno. Una tarde muy calurosa, Akinosuké estaba sentado bajo el árbol con dos goshi amigos, cuando le invadió un irresistible sopor, tan irresistible que rogó a sus amigos que le disculparan por dormir la siesta ante ellos. Luego se acostó al pie del árbol y tuvo este sueño:</p>
<p>Creyó estar echado allí, en el jardín, viendo una procesión semejante a un cortejo de un gran daimyo, que descendía por la cercana colina. Se incorporó para observarla mejor. La procesión era fastuosa e imponente (jamás había visto algo similar) y marchaba hacia su propia casa. La precedían jóvenes con ricas vestiduras, arrastrando un carruaje amplio y lacado, cubierto con deslumbrantes sedas azules. Al llegar cerca de la casa la procesión se detuvo y un hombre de rica vestimenta -obviamente alguien de rango- abandonó el cortejo, se acercó a Akinosuké y le dijo haciendo una profunda reverencia:</p>
<p>&#8211; Honorable señor, veis ante vos un vasallo del Kokuo de Tokoyo. Mi amo, el rey, ordena que os salude en su nombre y que me ponga a vuestra absoluta disposición. También desea que os informe que augustamente requiere vuestra presencia en palacio. Dignaos, pues, a entrar de inmediato en este honorable carruaje, que él ha enviado para transportaros.</p>
<p>Akinosuké quiso responder a estas palabras con una réplica apropiada, pero estaba perplejo y atónito. La voluntad pareció abandonarlo y no pudo hacer sino lo que le indicaba el kerai. Entró en el carruaje. El kerai se colocó junto a él e hizo una señal. Los servidores hicieron girar el vehículo hacia el sur, tirando de él por medio de las cuerdas de seda, y así se inició el viaje.</p>
<p>Para asombro de Akinosuké, transcurrió muy poco tiempo antes de que el carruaje se detuviera ante un enorme pórtico de estilo chino, que jamás antes había visto. El kerai, apeándose, le dijo:</p>
<p>&#8211; Acudo a anunciar vuestra ilustre llegada.</p>
<p>Y entonces desapareció. Luego de un momento de espera, Akinosuké vio que dos hombres de noble aspecto, con mantos de seda púrpura y altas gorras que indicaban un respetable rango, salían al pórtico. Ambos lo saludaron con respeto, lo ayudaron a descender del carruaje y lo condujeron, cruzando el pórtico a través de un gran jardín, hasta la entrada de un palacio cuyas murallas parecían extenderse tanto al Este como al Oeste, por algunas millas. Akinosuké fue llevado hasta un salón de audiencias extraordinario y enorme. Sus guías lo condujeron hasta el sitio de honor y con gran respeto se sentaron aparte, mientras varias doncellas con ropaje ceremonial traían refrescos. En cuanto Akinosuké tomó algún refrigerio, los hombres con manto púrpura se prosternaron ante él y le dirigieron las siguientes palabras, turnándose alternativamente según la etiqueta de las cortes:</p>
<p>&#8211; Es nuestro honorable deber informaros&#8230;</p>
<p>-&#8230; de la razón por la cual os han traído aquí.</p>
<p>&#8211; Nuestro señor, el rey, desea augustamente que os convirtáis en su yerno&#8230;</p>
<p>-&#8230;y es su orden y voluntad que hoy mismo&#8230;</p>
<p>-&#8230;os caséis con la augusta princesa, su hija virginal.</p>
<p>&#8211; Pronto os conduciremos a la cámara&#8230;</p>
<p>-..donde su augusta majestad os aguarda para recibiros.</p>
<p>&#8211; Pero antes será necesario que os engalanemos&#8230;</p>
<p>-&#8230;con los atuendos necesarios para la ceremonia (frase, que según la tradición, debía ser pronunciada simultáneamente por los dos servidores).</p>
<p>Tras hablarle de este modo, los servidores se pusieron de pie y entraron en una alcoba donde había una gran arca barnizada en oro. Abrieron el arca y extrajeron ropajes y ornamentos de exquisita factura, y un kamuri o tocado real. Vistieron a Akinosuké según convenía a un novio principesco y lo condujeron al salón de audiencias, donde el Kokuo de Tokoyo estaba sentado en su daiza, tocado con la alta gorra negra del estado y ataviado con ropas de seda amarilla. Ante el daiza, a izquierda y derecha, había una multitud de dignatarios sentados según su rango, inmóviles y espléndidos como las imágenes de un templo. Akinosuké, avanzando entre ellos, saludó al rey con una triple inclinación, según la costumbre. El rey lo recibió con gráciles palabras y le dijo:</p>
<p>&#8211; Os han informado de los motivos por los cuales habéis debido comparecer ante nuestra presencia. Hemos decidido que os convirtáis en esposo de nuestra única hija, y ahora procederemos a la ceremonia nupcial.</p>
<p>Cuando el rey completó su discurso, sonaron las notas de una alegre melodía y un gran cortejo de hermosas damas irrumpió desde los cortinados para conducir a Akinosuké a la cámara donde le aguardaba su prometida.</p>
<p>La cámara era enorme, pero apenas bastaba para contener a la multitud de huéspedes congregados en la ceremonia. Todos se prosternaron ante Akinosuké cuando éste se instaló ante la hija del rey, sobre un cojín que le estaba destinado. La novia semejaba una doncella celestial y sus ropas eran deslumbrantes como el cielo del verano. Y el matrimonio se celebró en medio de un gran júbilo.</p>
<p>Luego, la pareja fue conducida hasta los aposentos preparados para ambos en la otra ala del palacio, donde recibieron las felicitaciones de muchas personas de noble condición, junto con innumerables regalos.</p>
<p>Días más tarde, Akinosuké debió comparecer una vez más en el salón del trono. Ahora se le recibió con palabras más acogedoras, y el rey le anunció:</p>
<p>&#8211; Al sudoeste de nuestro imperio hay una isla llamada Raishu. Os hemos designado gobernador de ella. Allí hallaréis un pueblo dócil y leal, pero cuyas leyes no han sido normalizadas con las de Tokoyo y cuyas costumbres no han sido reguladas como corresponde. Os confiamos el deber de mejorar la condición social de esas gentes tanto como os sea posible, y os encomendamos que las gobernéis con prudencia y sabiduría. Todo está dispuesto para que emprendáis vuestro viaje a Raishu.</p>
<p>Así fue como Akinosuké y su esposa partieron del palacio de Tokoyo, custodiados por una escolta de nobles y oficiales que los acompañaron hasta la costa. Allí embarcaron en una suntuosa nave provista por el rey, y con vientos favorables llegaron a Raishu, donde les esperaba la bienvenida de la buena gente de la isla, que aguardaba en la costa.</p>
<p>Akinosuké se consagró de inmediato a sus nuevos deberes, que no resultaron difíciles de cumplir. Dedicó los primeros tres años de su gobierno, ante todo, a la ordenación y promulgación de leyes; pero como contaba con sabios consejeros, la tarea no le supo ingrata. Una vez concluida, no tuvo otros deberes activos que cumplir, salvo la asistencia a los ritos y ceremonias prescritos por la tradición. La comarca era tan fértil y saludable que nadie se enfermaba o caía en la indigencia, y las gentes eran tan bondadosas que las leyes jamás fueron quebrantadas. Akinosuké vivió y gobernó en Raishu veinte años más (veintitrés en total), jamás perturbado por la sombra del dolor.</p>
<p>Pero en el vigesimocuarto año de su mandato, una grave pena se abatió sobre él: su esposa, que le había dado siete hijos (cinco varones y dos mujeres) enfermó y murió. Fue enterrada con gran pompa en la cima de una hermosa colina del distrito de Hanryoko, y un magnífico monumento coronó su tumba. Pero Akinosuké se sentía tan desolado por esa muerte que ya no le interesaba vivir.</p>
<p>Al culminar el período de duelo, un mensajero real llegó a Raishu procedente del palacio de Tokoyo. Entregó a Akinosuké un mensaje de condolencia y luego le dijo:</p>
<p>&#8211; Estos son los deseos de nuestro augusto señor, el rey de Tokoyo, que me ordena transmitiros: «Os enviaremos de vuelta a vuestra gente, a vuestro país. En cuanto a los siete niños, por tratarse de nietos del rey, recibirán toda la atención que merecen, de modo que dignaros a no preocuparos por ellos».</p>
<p>Al recibir esta orden, Akinosuké se dispuso sumisamente a partir. Una vez dejó todo en orden y asistió a la ceremonia de despedida de sus consejeros y oficiales, fue escoltado al puerto entre grandes honores. Allí embarcó en la nave que venía en su busca y así se internó en el mar azul, bajo el cielo azul y el perfil de la isla de Raishu se volvió azul, luego gris y finalmente desapareció para siempre&#8230; Y Akinosuké despertó súbitamente bajo el cedro de su jardín.</p>
<p>Estaba confundido y estupefacto. Entonces advirtió que sus amigos permanecían a su lado, bebiendo y charlando con alegría. Los miró con asombro y exclamó en voz alta:</p>
<p>&#8211; ¡Qué extraño!</p>
<p>&#8211; Akinosuké estuvo soñando -dijo uno de ellos, con una carcajada- ¿Qué viste de extraño, Akinosuké?</p>
<p>Entonces Akinosuké les contó el sueño, un sueño que había durado veintitrés años de residencia en el reino de Tokoyo, en la isla de Raishu. Ambos se sorprendieron, pues su amigo no había permanecido dormido sino algunos minutos.</p>
<p>&#8211; En verdad has visto cosas extrañas -dijo uno de los goshi-. También nosotros vimos algo extraño mientras dormías. Una pequeña mariposa amarilla revoloteó un instante cerca de tu rostro, y nosotros la observamos. Luego descendió al suelo, junto a ti, debajo del árbol. Y apenas hubo descendido, una hormiga enorme salió de un agujero, la atrapó y la arrastró hasta su cubil. Poco antes de que te despertaras, vimos que la misma mariposa volvía a salir del agujero y revoloteaba una vez más sobre tu rostro. Desapareció súbitamente, no sabemos a dónde fue. -Quizás era el alma de Akinosuké -dijo otro goshi-, pues por cierto que la vi volar dentro de su boca&#8230; Pero, aun cuando la mariposa fuera el alma de Akinosuké, eso no puede explicar el sueño.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8211; Las hormigas pueden explicarlo -respondió el primer goshi-. Las hormigas son criaturas muy raras&#8230; quizá demoníacas&#8230; En todo caso, hay un gran nido de hormigas debajo del cedro.</p>
<p>&#8211; ¡Vamos a ver! -exclamó Akinosuké, incitado por la sugerencia. Y fue en busca de una pala.</p>
<p>Según comprobaron, una prodigiosa colonia de hormigas había excavado el suelo justo debajo del cedro; era algo sorprendente. Además, habían edificado dentro de la cavidad, y sus minúsculas construcciones de paja, barro y ramas guardaban gran semejanza con ciudades en miniatura. En el centro de una estructura bastante mayor que las demás, un inquieto enjambre de hormigas se afanaba alrededor de una hormiga mayor, que tenía alas amarillentas y una gran cabeza negra.</p>
<p>&#8211; ¡Caramba! -exclamó Akinosuké!-. ¡Ese es el rey de mi sueño! ¡Y ése el palacio de Tokoyo!&#8230; ¡Qué extraordinario! Raishu debería estar al sudoeste&#8230; a la izquierda de esta raíz&#8230; Sí. ¡Aquí está! ¡Qué extraño! Ahora estoy seguro de poder encontrar la colina de Naryoko y la tumba de la princesa.</p>
<p>Escarbó con tenacidad en el derrumbado hormiguero. Y al fin descubrió un pequeño montículo en cuya cima había un guijarro enmohecido con forma de monumento budista. Debajo, envuelto en barro, halló el cadáver de una hormiga hembra.</p>
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		<title>El mito de la caverna. Platón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2022 17:42:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El mito de la caverna. Platón Después de eso -añadí– represéntate la naturaleza humana en la siguiente coyuntura, compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Imagínate una caverna subterránea, que dispone de una larga entrada para la luz a lo largo de ella. En ... <a title="El mito de la caverna. Platón" class="read-more" href="https://ciag.es/el-mito-de-la-caverna-platon/" aria-label="Leer más sobre El mito de la caverna. Platón">Read more</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1>El mito de la caverna. Platón</h1>
<p>Después de eso -añadí– represéntate la naturaleza humana en la siguiente coyuntura, compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Imagínate una caverna subterránea, que dispone de una larga entrada para la luz a lo largo de ella.</p>
<p>En ella están desde su niñez unos hombres con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, imposibilitados como están por las cadenas de volver la vista atrás.</p>
<p>Pon a su espalda la llama de un fuego que arde sobre una altura a distancia de ellos; y entre el fuego y los cautivos un camino eminente franqueado por un muro, semejante al biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos y las maravillas que disponen.</p>
<p>–Ya me imagino eso -dijo.</p>
<p>&#8211; Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres o animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.</p>
<p>-¡Extrañas imágenes describes, y extraños son esos prisioneros!</p>
<p>-Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que esos hombres han visto de sí mismos, u otros, algo que no sean las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?</p>
<p>-Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.</p>
<p>-¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro del tabique?</p>
<p>-Indudablemente.</p>
<p>-Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que nombrarían a los objetos que pasan y que ellos ven?</p>
<p>-Necesariamente.</p>
<p>-Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?</p>
<p>&#8211; ¡Por Zeus que sí!</p>
<p>&#8211; ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?</p>
<p>&#8211; Es de toda necesidad.</p>
<p>&#8211; Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz y, al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora en cambio, está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentiría en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?</p>
<p>&#8211; Mucho más verdaderas.</p>
<p>&#8211; Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?</p>
<p>&#8211; Así es.</p>
<p>&#8211; Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría con quien le arrastra y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?</p>
<p>&#8211; Por cierto, al menos inmediatamente.</p>
<p>&#8211; Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.</p>
<p>-Sin duda.</p>
<p>&#8211; Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo cómo es en sí y por sí, en su propio ámbito.</p>
<p>-Necesariamente.</p>
<p>-Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.</p>
<p>&#8211; Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.</p>
<p>&#8211; Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?</p>
<p>&#8211; Por cierto.</p>
<p>-Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y que envidiaría a los más estaría deseoso de todo eso y que envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?</p>
<p>&#8211; Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.</p>
<p>&#8211; Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?</p>
<p>&#8211; Sin duda.</p>
<p>&#8211; Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo?</p>
<p>&#8211; Seguramente.</p>
<p>&#8211; Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la idea del bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.</p>
<p>&#8211; Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.</p>
<p>&#8211; Mira también si lo compartes en esto: no hay que asombrarse de que quienes han llegado allí no estén dispuestos a ocuparse de los asuntos humanos, sino que sus almas aspiran a pasar el tiempo arriba; lo cual es natural, si la alegoría descrita es correcta también en esto.</p>
<p>&#8211; Muy natural.</p>
<p>&#8211; Tampoco sería extraño que, de contemplar las cosas divinas, pasara a las humanas, se comportase desmañadamente y quedara en ridículo por ver de modo confuso y, no acostumbrado aún en forma suficiente a las tinieblas circundantes, se viera forzado, en los tribunales o en cualquier otra parte, a disputar sobre sombras de justicia o sobre las figurillas de las cuales hay sombras, y a reñir sobre esto del modo en que esto es discutido por quienes jamás han visto la justicia en sí.</p>
<p>-De ninguna manera sería extraño.</p>
<p>&#8211; Pero si alguien tiene sentido común, recuerda que los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de perturbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz; y al considerar que esto es lo que le sucede al alma, en lugar de reírse irracionalmente cuando la ve perturbada e incapacitada de mirar algo, habrá de examinar cuál de los dos casos es: si es que al salir de una vida luminosa ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor ignorancia hacia lo más luminoso, es obnubilada por el resplandor. Así, en un caso se felicitará de lo que le sucede y de la vida a que accede; mientras en el otro se apiadará, y si se quiere reír de ella, su risa será menos absurda que si se descarga sobre el alma que desciende de la luz.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La tabla esmeralda de Hermes Trismegisto</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enrique]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2022 10:35:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Articulo para el Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tabla de esmeralda de Hermes Trismegisto, padre de los filósofos En verdad, sin mentira y ciertamente: Lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba es como lo de abajo, para obrar los milagros de una sola cosa. Así como todas las cosas han sido hechas, así proceden de uno, por ... <a title="La tabla esmeralda de Hermes Trismegisto" class="read-more" href="https://ciag.es/la-tabla-esmeralda-de-hermes-trismegisto/" aria-label="Leer más sobre La tabla esmeralda de Hermes Trismegisto">Read more</a></p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1>La tabla de esmeralda de Hermes Trismegisto, padre de los filósofos</h1>
<p>En verdad, sin mentira y ciertamente:</p>
<p>Lo de abajo es como lo de arriba, y lo de arriba es como lo de abajo, para obrar los milagros de una sola cosa.</p>
<p>Así como todas las cosas han sido hechas, así proceden de uno, por la meditación de uno, también todas las cosas nacen de esta cosa única por adaptación.</p>
<p>Su padre es el Sol, y su madre la Luna, el viento lo llevó en su vientre, y su nodriza es la Tierra. El padre de todo, el telesma del mundo, está aquí. Su fuerza o potencia es entera cuando se convierte y cambia en tierra.</p>
<p>Separa la Tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, dulcemente y con gran cuidado. Sube de la Tierra al Cielo, y de nuevo desciende a la Tierra, para recibir la fuerza de las cosas superiores e inferiores.</p>
<p>Por este medio tú poseerás la gloria de todo el mundo, y la oscuridad se alejará de ti.</p>
<p>Esta es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues ella vencerá todo lo sutil, y penetrará todo lo sólido.</p>
<p>De esta manera ha sido creado el mundo.</p>
<p>Por ello, y de este modo, se obrarán aplicaciones prodigiosas, de las cuales el medio está aquí.</p>
<p>Por eso yo he sido llamado Hermes Trismegisto, pues poseo las tres partes de la Filosofía de todo el mundo.</p>
<p>Terminado y acabado está lo que he dicho de la obra del Sol.</p>
<p>&nbsp;</p>
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